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El Little-Bang del amor

“Anoche/ en tu cama/ éramos tres:/ tú yo la luna” Octavio Paz (Para mi nieta enamorada)


Si sientes que el mundo se contrae y todo deriva hacia un ser que consideras privilegiado y único; si crees que no podrías vivir sin sentir su aliento cerca de tus napias y el runrún de su voz asediando tus oídos; si te sientes capaz de enfrentar a tus padres, maestros, amigos y confesor con tal de mantener una fidelidad que ignoras si es correspondida… es que estás enamorada.

El enamoramiento es caramelo, es mente hechizada, es un flaquear de voluntad y un embotamiento de los sentidos. Es una bella trampa. Cosa diferente es el amor. El amor, quizá, sea otra trampa, pero exige espacio cerebral para existir. Amor es confrontación de voluntades buscando unirse y ser un solo afluente. Como dice Octavio Paz: “Si tú eres tierra acostada / yo soy la caña verde / Si tú eres el salto del viento / yo soy el fuego enterrado”. Claro que sí. Amor es lucha tibia y dulce, con tintes de amenaza: “Entro en ti, / veracidad de la tiniebla. / Quiero las evidencias de lo obscuro, / beber el vino negro: / toma mis ojos y reviéntalos”.

El enamoramiento es pasajero, porque sólo se pega con salivita de juventud o inmadurez. Le falta engrudo para sellar diferencias. Dice Gasset que el enamorado proyecta inexistentes perfecciones sobre la otra persona y que “un día la fantasmagoría se desvanece, y con ella muere el enamoramiento.”

 

La cordura y la voluntad hacen del amor cosa duradera. Dice Cortázar: “Busco tu suma, el borde de la copa, / busco esa línea que hace temblar a un hombre / en una galería de museo. / Además te quiero, y hace tiempo frío.”

El amor necesita dosis de aventura y demencia para acentuar su sabor: “amor perro bandido tren. / ¿Pero si no fuera por él, también, / qué gracia la vida tendría?”, sintió Drummond. El amor despeina las sensaciones, tal como dice Miguel Hernández: “Besarte fue besar un avispero”. Y es algo que se palpa hasta en los Clásicos. Escuche a Valerio Catulo: “… que ya no podré amarte, por virtuosa que te hagas, / Ni dejar de desearte, por más que lo hagas todo”. El amor, amiga, es caricia candorosa tras el vértigo del orgasmo.

No hay edad para amar. Por mi parte cambiaría la letra de Too young: “And then some day they may recall / We were not too old at all”.

 

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525772
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América