No va con lA mentalidad de salir a recostarse en las cuerdas y esperar que su rival haga el gasto. Esta es la mentalidad del monarca de las 130 de libras de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el panameño Vicente "El Loco" Mosquera.
"Mi estilo no es salir a esperar a mi rival. Yo voy a pelear con Estrella como si fuera el retador", indicó a EPASA, Mosquera, minutos antes de abordar el avión que lo llevaría camino a su primera defensa.
"El Loco" partió rumbo a Bogotá, de ahí tomaría otro avión rumbo a Buenas Aires y luego otro vuelo para Córdoba, donde pretende realizar un entrenamiento en horas del mediodía. El panameño viajó en 134 libras.
"El Loco" espera que sea un viaje rápido.
"No me gusta viajar mucho. No soy un ave para pasar tanto tiempo en el aire", dijo en forma jocosa Mosquera.
Como un presagio de lo que puede encontrarse en materia del clima, Mosquera se fue muy abrigado. En la actualidad la temperatura por Córdoba está entre los 16 a 10 grados centígrados.
Pablo Estrella está en su patria, eso lo hace un rival difícil, dijo Mosquera, quien añadió que viaja con antelación para aclimatarse.
La pelea será el 12 de mayo próximo en el Súperdomo de Córdoba.
Semblanzas: Las democracias fuertes exhiben sistemas de justicia fuertes, sin embargo en nuestra región los sistemas de justicia aparecen permanentemente cuestionados ¿Tiene que ver esto con la conducta de sus jueces, sus abogados, debe cambiar algo esto?
LMM: Nosotros los abogados los que postulamos siempre es que el aparato de justicia del que formamos parte esencialísima, (sin la postulación del abogado no hay juicio contradictorio), que esos aparatos de justicia den una mejor respuesta a la ciudadanía y no se la están dando, en varios planos. A nosotros nos concierne, sobre todo, que la gente confíe en los abogados, y para que la gente confíe en los abogados tenemos el sistema histórico de la colegiatura obligatoria que hace posible que la gente sepa que alguien que es abogado está sujeto a una regulación básica de su ética, a un control básico de su comportamiento y a unos principios exigentes. Porque el ciudadano cuando confía en su abogado necesita que este le de una buena respuesta, que por cierto no es necesariamente ganar su pleito, es defenderle bien en justicia, y obtener un resultado que sea fruto del juicio contradictorio con todas las garantías.
Semblanzas: Pero hay quejas insistentes contra los sistemas de justicia.
LMM: Es evidente que nuestros sistemas de justicia tienen mucho que mejorar, y nosotros tenemos que estar en esa batalla para ayudar a que mejore todo el sistema, aportando nuestra mejora permanente. Por eso este congreso aquí en Panamá, venti-tantos años después del primer congreso que celebramos aquí en el año 80, tiene por objeto que toda la abogacía de Iberoamerica, juntos, a lado de nuestros compañeros panameños, produzca una reflexión sobre estos valores y sobre la forma de hacernos eficientes y hacernos eficaces y que no caiga sobre la abogacía esa especie de sombra, de reproche que a veces nos llega, derivada alguna vez, será porque algún garbanzo de nuestro mundo nos hace daño a todos; pero sobre todo que es una sombra injusta, porque la cantidad de abogados leales, luchadores, que trabajan por el interés de su cliente, que somos, y resulta que algunas disfunciones del sistema parecen arrojar sobre nosotros la sombra de un reproche. Frente a eso tenemos que luchar y estamos aquí en Panamá para mostrar públicamente nuestra voluntad de enaltecer la calidad de la abogacía. Eso sí, desde un sistema legislativo que lo permita, porque la experiencia es que en los países donde existe un sistema consolidado y exigente de una abogacía colegiada, no hay ya corporativismo, lo que hay es entrega y servicio público desde la abogacía.
Semblanzas: “Reflexión y cosas que mejorar… el afianzamiento de la democracia ha hecho que el papel de los medios sea cada vez más fiscalizador de la labor de la justicia, sin embargo hay quienes encuentran obstáculos en el desarrollo de esta labor; la sociedad insiste en que nuestros sistemas judiciales tienen que abrirse un poco más y que el sistema tiene que hablar más allá de los fallos de los jueces…
LMM: Lo primero que habría que decir sobre este particular es que uno de los grandes avances de nuestra civilización es que la justicia sea pública, que se imparta en público, y eso quiere decir que tiene que estar abierta, porque lo contrario de la justicia pública es la justicia encerrada en las mazmorras y en los sub-sótanos de las instituciones, y eso no puede ser. Así que eso es un gran progreso. Otro elemento de este debate es el excepcional valor de la libertad de expresión. Por lo tanto ese es un valor, que no es que sea intocable, es que es un valor tan esencial que la reparación de los daños que puede llegar a ser tiene que ser una reparación que se practique ex-post y no ex-antes. Y la reparación expost por un sistema de responsabilidad adecuada; por lo tanto justicia pública y derecho a la información como un derecho pleno y prioritario, lo que hacen es que la justicia tenga que estar abierta. Otra cosa es el sentido de responsabilidad que han de tener los propios medios, y sus propios comités de redacción, la propia profesionalidad de los periodistas.
Semblanzas: ¿Incide negativamente el papel de los periodistas en esa fiscalización de la labor del sistema de justicia?
LMM: Yo siempre he dicho que el periodista es un centinela de una libertad esencial, la de expresión; el abogado es centinela de otra libertad esencial, la de defensa; pocas veces han de chocar, pero si alguna vez chocan habrá que conciliarlas, pero no erradicarlas ni rodearlas de prohibición porque son dos libertades sobre las que pivota la esencialidad de la Democracia; claro que a veces se producen distorsiones, no lo vamos a negar; distorsiones que no pueden llegar nunca a deslegitimar o erosionar el derecho de defensa de nadie, porque es tan sagrado como la libertad de expresión, pero la conciliación de esos dos valores, si algunas vez entran en tensión, es posible, con sentido de la responsabilidad por parte del aparato de justicia, por parte de los abogados y por parte de quienes tienen la alta responsabilidad de hacer buena la libertad de expresión.