La imagen del portugués Cristiano Ronaldo expulsado por golpear a un rival y su salida del campo, provocando a la afición del Córdoba limpiar el escudo de campeón del mundo, retrató a un Real Madrid desquiciado, sin rumbo en el juego ante la ausencia de Isco Alarcón y el croata Luka Modric.
Eliminado de la Copa del Rey y liberado de más competiciones hasta el regreso de la Liga de Campeones, el cuerpo técnico esperaba una mejor imagen y en las oficinas del Santiago Bernabéu, que el equipo recuperase la fortaleza de la racha de victorias con la que despidió 2014. Lejos de lograrlo, el Real Madrid dejó una hora preocupante en Getafe y una semana después, su peor partido de la campaña en Córdoba (2-1).
El fútbol del Real Madrid frente al Córdoba, el más anárquico de toda su temporada, mostró la importancia que ha ganado Isco en el juego. La lesión de Modric modificó su estilo. A su calidad en el toque debió añadir mayor implicación defensiva.
Deja ya sobre la mesa un debate que encarará Ancelotti en mes y medio. Con el regreso de Modric, recuperado de su grave lesión, uno del centro del campo sobrará. Con el tridente ofensivo intocable (Bale, Cristiano Ronaldo y Benzema), Isco solía ser el gran perjudicado y en el presente las miradas apuntan al colombiano James Rodríguez.
Por otro lado, el Real Madrid tendrá una nueva semana para recargar las pilas, aislado del debate que se genera por el comportamiento de Cristiano. Le vendrá bien el descanso al portugués. Acabó el año sin chispa y en el inicio de 2015, pese a sus goles, no ha mejorado su forma física.