Deportes

El Maracaná y su historia negativa


El  Maracaná de El Chorrillo es el estadio de fútbol más nuevo del país, sin embargo desde su inauguración en el 2013 ya ha sido esecenario de varios hechos negativos y hasta de  talla internacional.

 

Uno de los incidentes más recordados y que le dio la vuelta al mundo ocurrió el 11 de agosto del año pasado cuando el ex seleccionador de Costa Rica, Paulo César Wanchope se fue a los golpes con un miembro de la seguridad privada, que contolaba la entrada y salida de una de las puertas que dan a la cancha.

 
 

Wanchope observaba un partido de la selección Sub-23 tica y Panamá, intentó pasar a la fuerzas rumbo a la cancha, pero la acción le salió cara, primero se llevó varios golpes y después fue destituido de su puesto.

 

 
Once días después, en un clasico entre Plaza Amador  y Tauro, que terminó 1-0 a favor de los placinos,  el juego brusco se tomó la  cancha, mientras que en las gradas se vivía un frenesí alcohólico.

 

 Al inicio del tiempo complementario cayó el aguacero, y con él se vieron algunas impertinencias, como decimos en buen panameño, en la tribuna.

 
 

Desde mujeres hermosas en ambos bandos, hasta personas totalmente ebrias, con sed de violencia, animaban a su equipo en medio de los resbalones,  ocasionados por el piso mojado, por el aguacero,  combinado de  litros de cervezas tirados por aficionados.

 

 
La celebración del tanto  Ismael  Remacha, al minuto 90,  tuvo detrás un cuento triste, gracias a un borracho impertinente. Cuenta un testigo que un infiltrado en la barra taurina resbaló desde el segundo piso de la gradería del estadio y fue a parar sobre el brazo de un niño si gozaba del fútbol.

 

Rápidamente los estamentos del Sistema Nacional de Protección Civil (Sinaproc) tomaron control del asunto y retiraron al pequeño del inmueble, quien caminaba sumergido en dolor y el llanto debido a una visible fractura en la extremidad afectada.

 

La gota que derramó el vaso

 

Los dos hechos antes descritos ya eran un aviso de que el  Maracaá es un estadio inseguro, pero a ningún directivo de la Liga Panameña de Fútbol le interesó y el pasado sábado llegó la gota que derramo el vaso.

 

En el partido de ida de semifinales entre el Plaza Amador y Árabe Unido, fanáticos de ambos equipos se lanzaron al campo como Pedro por su casa, unos querían celebrar y otros desataron su furia colonense, para desbaratar todo lo que se les antojo.

 

Los pocos agentes de la Policía Nacional mostraron un comportamiento patético, el mismo que tienen cuando son minoria, y los aficionados hicieron de la suyas, al sacar butacas, lanzarlas al campo, romper vidrios de palcos, cabinas de transmisión y fachada del recinto.

 

La actitud de bandalos de quienes hacen llamarse  aficionados fue el tema de conversación, análisis y reuniones de los dirigentes del fútbol desde el sábado hasta el día de hoy.

 

La falta de buena seguridad fue evidente y así se lo hizo saber a los dirigentes de la LPF el  subdirector de la Policía Nacional, Ariel Castillo, quien declaró que esa dependencia debe tener el control de los estadios, pero eso puedo lograr si no se contratan las unidades necesarias por tratar de ahorrarse dinero.

 

 

El pasado sábado se vivieron minutos de terror en el Maracaná. /Foto Cortesía


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1026397
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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