Si la campaña regular de 1999 es considerada en retrospectiva como poco atractiva, al compararla con las de otros años, entonces no se le está haciendo justicia al esfuerzo de los nuevos protagonistas que ahora tienen a su cargo los papeles estelares de este drama.
Cierto es que una jornada que vio eliminados de la post temporada a equipos tan tradicionales como Denver, San Francisco, Green Bay o Pittsburgh y que representó una gran decepción para equipos como Atlanta, N.Y. Jets o Arizona, quienes en 1998 levantaron mucha simpatía por sus grandes logros, es un cambio muy drástico para el lapso de un solo año.
Pero si se ve el lado innovador del asunto, es refrescante ver a equipos como los Colts, Titans, Seahawks y Rams, quienes tenían años sin llegar a la liguilla, lucir sus mejores galas. También ganó la liga con el regreso de Washington al grupo de elite y con los Buccaneers como campeones de la NFC Central.
Así las cosas, la falta de tradición no resta, sino que pone un nuevo matiz que refresca el ambiente para la entrada en una nueva etapa para la liga. Acabar con las hegemonías y las "castas" ha sido sin duda uno de los objetivos cuando se instituyeron el tope salarial y la figura del agente libre. Con esto indudablemente, se "reparte mejor la gloria y la fortuna".
La prueba que las cosas no se han desmejorado en esta liga es lo vistosa que ha resultado la primera ronda de los "playoffs".
No podemos dejar pasar la oportunidad de resaltar lo que ya se conoce como El Milagro de Adelphia. Comparado en el tiempo con las inmortales jugadas conocidas como La Atrapada Impecable ("the immaculate reception") y El Manejo ("the drive") con las que Franco Harris en diciembre del "72 y John Elway en enero del "86 dieron sendas victorias a Pittsburgh y Denver en encuentros de post temporada, el TD de 75 yardas de Kevin Dyson que dio la victoria a Tennessee por 22 a 16 sobre Buffalo el pasado sábado, ya es, desde el mismo instante en que ocurrió, un "clásico" de la historia de la NFL.
Ante 66,782 fanáticos que asistieron al estadio de Adelphia en Nashville y millones alrededor del mundo, la jugada tuvo todos los ingredientes de fantasía necesarios para su entrada al salón de la fama.
Parte de lo interesante y si se quiere novelesco del suceso está en la controversia suscitada en cuanto a si la jugada fue legal o no.
Como dato interesante, debe saber el fanático que el árbitro en jefe del encuentro, Phil Luckett, es el mismo que en 1998 se hizo tristemente célebre por dar la bola al equipo equivocado en ese notorio "incidente de la moneda" del "overtime" de Pittsburgh contra Detroit en el Día de Acción de Gracias y que también estuvo involucrado en una sonada decisión acerca de un TD. Luckett por su propia cuenta tiene mucho del mérito que la liga haya reinstaurado la repetición instantánea.
Ahora, como cosa de ficción le tocaba decidir si en la jugada había ocurrido un "pase ilegal hacia delante" o no. El lector debe estar claro. La regla estipula en que jugadas en que el corredor lleva el balón hacia adelante, no se pueden hacer pases hacia el frente del terreno una vez sobrepasada la línea de "scrimmage", es decir que en cualquier avance que sobrepase el sitio en que se inicia una jugada o en la devolución de una patada, intecepción o "fumble" o durante el recorrido frontal de un balón apañado, no se permitirán pases hacia delante para eludir a los jugadores defensivos y así continuar la jugada. Solo se aceptan los pases laterales o hacia atrás.
La escena es fabulosa. Faltaban 16 segundos para el fin del choque, los locales iban abajo por un punto, no tenían tiempos fuera y la defensa de Buffalo había sido férrea todo el encuentro. Lorenzo Neil toma la bola que Steve Christe patea a continuación de una anotación de gol de campo. Corre en forma lateral y al verse sitiado retrocede el ovoide hacia Frank Wycheck, quien a su vez lo lanza al otro lado de la cancha a Dyson, quien a su vez se va hasta la zona de anotación sin ser tocado y dejando solo 3 segundos en el reloj.
Nuestra opinión muy personal de lo ocurrido es que definitivamente no fue un pase hacia atrás. Si fue lateral, entonces habría que buscar una regla con centímetros y milímetros para determinar si sobrepasó o no la yarda 25 que es la supuesta línea de "scrimmage". La jugada se cantó como válida en el terreno. La repetición instantánea tiene como regla fundamental, que las imágenes de video deben mostrar evidencia irrefutable de que lo decidido estuvo equivocado para poderse modificar un fallo. Este no fue el caso.
A nuestro modo de ver las cosas, muy subjetivo por cierto, sin la responsabilidad que tenía Luckett y con la imprecisión de nuestro televisor, sí nos parece que la bola sobrepasó la línea, pero esto tendría que medirse de una forma tan minuciosa con alguna especie de cinta métrica, que aún se estuviera discutiendo.
Nosotros apoyamos la decisión, porque ante la duda y sin evidencia en firme de lo contrario, se debe mantener el dictamen original como dice la norma.
Es cierto que Buffalo hizo méritos para ganar y que muchos de los puntos del partido tuvieron en decisiones arbitrales acerca de castigos, mucho de su razón de ser, pero esto no quita nada de lo trascendental o grandioso de la jugada.
El fanático que presenció el encuentro debe sentirse feliz de haber sido testigo de un hito en la historia de la NFL.
Siga pendiente del resto de la post temporada que lo que viene promete ser igual de bueno o mejor. El encuentro entre Rams y Vikings, así como el de Colts y Titans, prometen ser manjares para la vista.