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El Mundial desde afuera


Una de las pocas selecciones que pudimos observar y tomar nota sobre su forma de juego es Turquía, un equipo al que solamente una persona nos objetaba en un email, hace meses atrás, de que podía pasar a las rondas culminantes, dando por descontado de que los costarricenses tenían para pasar.
Cuanta razón dimos en nuestro pronóstico y cuanta rabia sentirá el aficionado que nos puso en tela de duda sobre aquella sentencia que dijimos.
La racha que han tenido los turcos desde la Eurocopa de hace dos años, se confirmaría, claro está, con una clasificación que lo llevó a un repechaje sobre una Austria más decepcionada que en otros tiempos y en el Mundial, en su fase final, cayó por la duda ante el gigante "verdiamarillo", le hizo daño a nuestro vecino de al lado y venció al conjunto del gran país del "Chop Suey".
Los turcos que dirige Senol Gunes, aparecen en la escena por primera vez en 48 años, y de pasar a ser un "modesto" se está convirtiendo en un "pequeño gigante", quizás arrogante para quitarle la alegría al anfitrión japonés, pero cuya afición, alegre y bullera al máximo que convierte a los estadios orientales en la sucursal del escandaloso campo del Galatasaray, ha querido compensar la afrenta invitándolos a que los sigan como si fueran el equipo de casa en la próxima aventura que será frente a otra sorpresa y que viene del Africa Negra, Senegal, quienes como ellos, pasaron de ser los "modestos" a verdaderas revelaciones.
Vimos a los turcos jugar frente a Costa Rica y prácticamente sigue el mismo patrón. Limitado particularmente en defensa, sigue una línea de cuatro jugadores cuya virtud es el contragolpe, busca abrir espacios pero es torpe a la hora de manifestar consistencia.
Busca la sorpresa en el juego de tres cuartos de cancha pero el gol llega en un momento que se considera el apropiado. Se cierran y buscan opciones, aunque más bien, se conforman con lo mínimo para sacar un resultado importante, pero sobretodo, complica siempre al rival por muy potencial que sea.
Recber es seguridad en el marco, pero Umit Davala, Hasan Sas y Hakan Sukur son tres personajes a los que le debe a Turquía su mejor actuación en la historia de los mundiales.
Turquía, en aquel partido en Incheon, fue limitado pero supo aprovechar a un equipo costarricense que fue desconocido prácticamente e incapaz de poder tener la chispa que tuvo ante los chinos para sacar los tres puntos. Desafiaba a una limitada defensa que jugando mal era más fuerte, y no tuvo reacción hasta después del primer tanto de los otomanos.
Al final, los turcos con aquel empate a un tanto fueron mucho mejores ya que sacaron buen provecho del grupo donde Brasil daba lógicamente para ser primero y fueron los sureños, quienes acabaron con los romanticismos de nuestros compañeros de viaje costarricenses, ecuatorianos y latinoamericanos, quienes como empresarios tenían más la mentalidad de aficionados que de estudiosos del fútbol. En aquella ocasión, el corazón no mandó sino el fútbol moderno y de estrategia, de resultados y no de tomas de mano. Por esto es que Turquía está en la etapa grande del Mundial 2002.


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91039
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América