¿Por qué negarlo? La Selección Sub-20 de Panamá lució muy bien en el Premundial de la categoría en Guatemala, certamen que regaló cuatro cupos directos al Mundial de Colombia, de los cuales uno es de nuestra “Rojita”.
Los de Alfredo Poyatos mostraron cosas interesantes: buen trato de la pelota, una delantera explosiva y una defensa que, cuando estaba concentrada, tenía salida (lo digo por Harold Cummings y por Algish Dixon, quienes, para mí, tienen un rotundo 10).
Es cierto que ante México, “equipo campeón” del Premundial, Panamá cometió muchos errores infantiles, pero no por esto tenemos que generalizar y pensar que ya todo está perdido.
Porque nadie es perfecto y todos tienen derecho a un margen de error, más si se hace experimentos y si ya tienes la meta en el bolsillo: la clasificación al Mundial colombiano.
Hacer ruido donde no lo hay no tiene lógica. Esta Sub-20 hizo cosas que dejaron más que claro que el fútbol panameño continúa en un avance notable, y que ya no es el mismo de hace unos años atrás.
¿Conseguir todo este avance es simple? Claro que no. No se puede trabajar sin base. El fútbol de este equipo istmeño de menores de 20 años está para grandes cosas en un futuro no muy lejano.
Waterman, Cummings, Dixon, Melgar (quien ayer se mostró nervioso en los penales), Pimentel, Álvarez y Gómez son jugadores con mucha proyección, sin dejar por fuera al capitán de la Selección Sub-17 de Panamá, Roberto Chen, quien, si no se lesiona, estará en dos mundiales, como ya lo dijo 10 Deportivo.
El Mundial es lo importante. No nos podemos desesperar, porque hay mucho margen de mejora. Con eso cualquier cosa se puede solucionar y corregir. Poyatos lo sabe claramente.
Mario Méndez y Poyatos están muy tranquilos en sus puestos, y hay que dejarlos trabajar.
El Mundial es la gran cita. Los entrenadores tendrán que ver en qué se puede potenciar al equipo. El Mundial es lo que importa. ¿Quién dice lo contrario?