Chile, Argentina, Uruguay y Brasil son los únicos países miembros de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol) que se pueden dar el lujo de decir que fueron organizadores de una Copa del Mundo.
Aunque usted no lo crea, pudo existir un quinto país sudamericano en este listado, pero de manera sorprendente, rechazó la sede mundialista.

Esta historia se inicia en 1974, cuando la Federación Internacional de Fútbol Asociación (Fifa) decidió que Colombia sería el país anfitrión de la Copa Mundial de 1986.
Este logro fue por el trabajo de varios dirigentes deportivos, entre ellos Alfonso Senior, quien hizo que la Fifa confiara en Colombia.

Pero el presidente de Colombia, Belisario Betancur aseguró que Colombia se abstendría de realizar el evento más importante del fútbol, sus razones incluían temas económicos y financieros.
El Gobierno colombiano no podría cumplir con el número de estadios requeridos y sus recursos serían destinados a la salud y educación del país.
Colombia confirmó la negativa en 1983, cuando la Fifa se reunió en Estocolmo, Suecia. En principio, los reemplazos eran México, Estados Unidos, Canadá y Brasil.
Los brasileños se retiraron al poco tiempo, mientras que Estados Unidos y Canadá se mostraron a favor de México. Al final, los aztecas fueron nuevamente electos sede en un lapso de 16 años, ya que habían organizado el de 1970.
Entre la lista de exigencias que hizo la Fifa a Colombia estaban 12 estadios con capacidad mínima de 40 mil personas para la primera fase, cuatro coliseos de 60 mil espectadores para la segunda fase y dos con un aforo de 80 mil fanáticos para el juego inaugural y la final. Además, el congelamiento de las tarifas hoteleras para los miembros de la Fifa y aeropuertos con capacidad para el aterrizaje de aviones tipo jet.