El Mundial de fútbol se está politizando, más aún si cabe, por una posible visita del presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, a un partido en Alemania, pero también por la afición que han descubierto los medios de prensa en la canciller alemana, Angela Merkel.
Merkel se declara en una entrevista publicada ayer por el diario "Bild am Sonntag" como un hincha mucho más entusiasta del cuero que su marido y anuncia ya que asistirá al encuentro Brasil-Croacia el 13 de junio en Berlín.
Lógicamente, también irá al partido final en la capital germana el 9 de julio, sean quienes sean los que equipos que se disputen la copa, y allí estará el presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, el próximo país anfitrión del Mundial en 2010.
Acompañará, asimismo, a Merkel el secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, un gran aficionado de este deporte, que en su juventud fue "un diabólico" delantero, según un portavoz de la ONU.
La canciller ha invitado igualmente al Mundial al primer ministro británico, Tony Blair, con el que espera tener oportunidad de mantener una conversación bilateral, si acepta la invitación.