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El Mundial y Panamá ¿qué aprendimos?


Se nos fue un Mundial más, y, para satisfacción de quienes vivimos en el Continente Americano, ganó un Brasil que comenzó con tropiezos y culmina un proceso con una victoria que le da una hegemonía tal que será difícil de superar.
Pero, acá, en nuestro Panamá, ¿Qué aprendimos de este Mundial?
Si bien es cierto que a pesar de que Corea-Japón 2002 cerró como un torneo con poca calidad, muchas sorpresas y tantas polémicas, especialmente en la parte arbitral, cuando llega el lunes 1ro. de julio, en nuestro país, lo que fue un entusiasmo desbordante con camisetas, banderas de otros países, discusiones, trasnochaderas y poncheras, dará paso a la rutina diaria y a seguir pensando en que “se acabó el fútbol!”.
Lamentablemente, ese concepto lo sigue pensando una buena cantidad de gente de nuestro medio quienes hasta ayer se les veía en nuestras oficinas, calles, centros de diversión y en antros, por lo que aún nos queda hacer que ese público cautivo cambie la mentalidad de que “el fútbol es cada cuatro años”.
Lo que nos dejó este Mundial para los panameños, es que a nivel deportivo y administrativo se necesita reformar radicalmente las estructuras existentes tanto en la Federación Panameña de Fútbol como en los organismos que le rodean, iniciando por el INDE, en el que se hace necesario un replanteamiento de las leyes que rigen el deporte nacional.
Los resultados de las actuaciones que han tenido selecciones “pequeñas” en este certamen como Turquía y Corea obligan a nuestros dirigentes a repasar y analizar las acciones y los múltiples errores cometidos, especialmente en los dos últimos procesos eliminatorios a Copa del Mundo, y los de otras categorías, en el que de haberse evitado las fallas propias de nuestro “temor a avanzar” y otros factores, la historia hubiese sido diferente.
Sin embargo, el nuevo proceso hacia una clasificación mundialista y nuestras expectativas aún siguen siendo a largo plazo. Figuras como los hermanos Dely Valdés tendrán para el 2006, su última participación para dar paso a una nueva generación que ha empezado a trabajar pero la necesidad de realizar una mejor estructura futbolística va más allá de una selección. Se necesita mejorar y formar instalaciones, reglamentar y fomentar las academias de fútbol a nivel de niños y niñas, formación profesional de nuestros entrenadores, entre otros.
El fútbol de primer nivel como la ANAPROF, ahora toma el relevo y pese a que comienza un Torneo Clausura en el que se vio un buen síntoma de mejoría en el Apertura, aún falta estrucuturar y cambiar la mentalidad “artesanal” de nuestros clubes y hacerlo más representativo para una afición que necesita incentivos e identificación tal como lo hicieron en el Mundial, en el que, sin ser brasileños, argentinos, alemanes o españoles, se identificaban con banderas, camisetas y juguetes a “sus selecciones”, quizás refugiándose de los fracasos de nuestras selecciones nacionales, incluso olvidando de que el ser panameño es primero que la simpatía que sintamos hacia otros colores.
Por otro lado, ¿Quién ganó la sintonía?. La respuesta, es que ello ya no importa, ya que la prensa deportiva nacional, más allá de las situaciones que se dieron profesionalmente durante el mes mundialista han cumplido con su función principal, que fue la de informar en base a su capacidad e ingenio a la afición.
Al menos, entre quienes presumían de ser los “exclusivos” autoritarios que con poder, ventaja y recursos mantuvieron en expectativas con sus transmisiones a todos, aquellos quienes pese a no tener el mundial tenían aún “licencia para hablar de fútbol”, y unos “dueños del balón” que con la técnica explicativa del pizarrón y el debate abierto nos mantuvieron “en la jugada”, un “Extra” de gran tamaño y muchos datos, y nuestro “Golazo” ameno y de buen contenido, dieron diversas perspectivas de este certamen, y qué decir de los programas radiales en el que todos informaron y debatieron con un público que opinaba y vivía la emoción del fútbol, y los diarios que como Crítica y El Panamá América, hicieron gran despliegue del gran evento.
Con ello, la presencia panameña no faltó a kilómetros de distancia. Cinco comunicadores, tres de ellos periodistas y el resto de un conocido programa televisivo cómico se hicieron presentes en Corea y Japón durante el certamen al llevar desde ángulos e imágenes distintas la cita asiática. Desde ahora, los nombres de Aurelio Martínez, Alejandro Bolívar, Ubaldo Davis, Rolando Sterling y Carlos Martínez (quien esto escribe) pasan a formar la larga lista de comunicadores sociales panameños que han estado presentes en la máxima cita, desde que en 1930 lo hiciera Carlos Solé Bosch.

Pero más allá de todo, realmente ¿hemos aprendido con este Mundial? La respuesta, es sí. Aprendimos de que nuestro fútbol tiene un compromiso con una afición que ha tomado más conciencia de que sí se puede hacer realidad el deseo de estar entre los 32 del mundo, y la actuación de los “equipos pequeños” lo han demostrado.
Solamente, se necesita despojar todo tipo de interés, amar el juego y que todos tratemos de empujar la carreta, corregir errores, resaltar virtudes y trabajar para que, al menos, algún día, nuestra hermosa tricolor a cuadros ya no se vea colgada pasivamente en la tribuna de un estadio del mundo, sino que esté activa en lo alto del podio y que las notas de Gerónimo De La Ossa y Santos Jorge, sean realmente cantadas por todo el planeta antes del pitazo inicial de un mundial.

El mejor de Brasil. Por fin cumplió su actuación consagratoria a nivel internacional, algo que muchos esperaban tras su decepcionante actuación en la final de Francia ‘98. “Il fenómeno”, como lo rebautizó la prensa italiana tras su pase al Inter de Milán, anotó los dos tantos y con un total de ocho terminó como el goleador del torneo, la máxima cantidad para el mejor artillero desde que el alemán Gerd Muller anotara 10 en México ‘70. Después de no jugar siquiera un minuto en Estados Unidos ‘94, entre Francia ‘98 y esta copa acumuló 12 y alcanzó al “Rey” Pelé como el máximo anotador en la historia de Brasil en los Mundiales. Tras las dos operaciones a las que fue sometido en su rodilla derecha luego de Francia ‘98 y pese a su prolongada inactividad, Felipao apostó a su recuperación y él le devolvió la confianza de la mejor forma: con goles.

 
Luego de este triunfo hay que sacarse el sombrero ante Felipao. El carismático técnico que anteriormente llevó al éxito al Gremio y al Palmeiras mostró todo su pragmatismo al dejar a un lado su pasado de “especulador” y confiar en el buen fútbol de sus principales figuras. Asumió la dirección técnica del equipo en el peor momento de su historia, y, pese a un comienzo incierto, aguantó las críticas, clasificó al equipo en una difícil eliminatoria y después se mantuvo firme cuando dejó afuera a un ídolo como Romário. Cerró la boca a todos con este nuevo título y su planteo en la final fue brillante.


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92315
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América