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El nieto querido de Ana Rosa Macré

Alberto Macré no da por ganada la serie final, considera que el rival no es fácil.


La madrugada quiere comerse los primeros rayos del sol. Albertito ya está listo para caminar un buen tramo y buscar la leña que en su casa esperan.

Era su misión diaria a los 8 años. Pero una voz lo desvía de su objetivo. Una voz que lo distraía, una voz llamada béisbol.

Estamos en Puerto Armuelles, finales de la década del 50. Un niño quiere ser pelotero. Su abuela Ana Rosa Macré lo espera molesta con la correa en la mano. ¿Dónde estabas Albertito? ¿Por qué has llegado tarde?

 

Corren algunas lágrimas. Pero a él no le importa. Sabía que eso podía pasar, él solo quería jugar béisbol en el campo de los sueños.

Ya han pasado tantos años. Alberto Macré lo recuerda perfectamente.

Panamá América conversa con el técnico de la selección juvenil de Chiriquí, que está a dos triunfos de levantar el banderín de este torneo.

 

Cómo va a olvidar a su abuelita, a quien tanto le debe. Como él dice: a ella le debo todo.

Sus lentes obscuros reflejan al mundo. Parece que nunca se los quita. Parece que con ellos escribe su epopeya.

PA:
¿Cómo nace el béisbol en Alberto Macré?

 

Mi abuela nació en Nicaragua, mi mamá vino a Chiriquí a los 12 años, nací allí (Puerto Armuelles). Desde muy pequeño jugaba en las calles.

Mi abuela me mandaba a buscar leña, cuando regresaba tarde, me metían una cuera. Ese era mi deporte, lo amo. Estuve en las ligas infantiles. Después en la juvenil de las bananeras y luego subí al equipo mayor.

¿Y recuerda a su abuelita?
Claro que la recuerdo. Gracias a ella soy lo que soy. En casa no se podía hacer nada que se saliera de la línea porque venía el garrote. Era una disciplina muy fuerte.

 

Si tuviese a su abuelita en frente, ¿qué le diría?
Que la quiero, la sigo queriendo, pese a que ya no está conmigo.

¿Por qué se hizo entrenador?
Era difícil, yo vivía en Puerto Armuelles y tenía que viajar a David. Salía del trabajo a las 4:00 p.m. para entrenar, luego volver a mi casa cerca de la 1:00 a.m.

Entonces, la liga me dijo que si quería ser entrenador, ya en Puerto Armuelles tenía un equipo donde entrenaba y jugaba; a mí me gusta entrenar, así que dije que sí. Tengo que agradecer la oportunidad a Allan Lewis.

Fui asistente de "Kiko" Serracín, después se me dio la oportunidad de dirigir al equipo mayor.

En cuanto a los conocimientos, se lo agradezco a Carlos "Chico" Heron; la verdad que ese señor ha sido el padre de nosotros, en cuanto al béisbol. Le debemos mucho. Aún no se le ha dado el reconocimiento que se merece.

Un pelotero que ha pasado por sus manos y que usted admire

Ángel Chávez es un gran pelotero. Cuando dirigí Occidente, él estaba en la juvenil, estuvo conmigo dos años. Lo admiro por la humildad que tiene.

¿Un mánager que le guste?
Ozzie Guillén. Me gustó la manera que él aplica el béisbol latino. Trato de poner eso en práctica, porque sacas ventaja.

¿Estudios?
Llegué hasta tercer año porque tuve que dejarlo y fajarme, se dependía de lo que llevaba el viejo a la casa. Tuve que trabajar.

De ganarlo ¿A quién le dedicaría el título?
A "Chico" Heron.

Al cierre.
Este es Alberto Macré. El nieto querido de Ana Rosa. Aquel que cargaba leña y hoy es el líder de toda una generación de jóvenes en una provincia que vive el béisbol.


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373437
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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