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El Papa firma documento panamericano


El papa Juan Pablo II firmó ayer en la tarde la Exhortación Apostólica Post-sinodal, un documento que resume el primer sínodo de los obispos de toda América, pero prolongó hasta hoy la incógnita de su contenido.
La breve ceremonia se realizó en un salón de la nunciatura apostólica en un barrio elegante en el sector sur de la capital mexicana, con la participación exclusiva del pontífice, sus más altos colaboradores en el Vaticano y las máximas autoridades del sínodo, que sesionó en diciembre de 1997.
El Santo Padre, que inició ayer su cuarta visita a México y decimoséptima a Latinoamérica, concluyó su breve jornada unas tres horas después de arribar al aeropuerto internacional Benito Juárez, donde fue recibido por el presidente Ernesto Zedillo, en medio de muestras entusiastas de apoyo público, coros de niños y conjuntos de mariachis.
El documento que firmó ayer será dado a conocer hoy tras una misa en el máximo templo mariano de América, la basílica de Guadalupe, y constituye el objetivo central de esta visita que se prolongará hasta el 26 para seguir brevemente en la ciudad norteamericana de St. Louis.
El Vaticano asigna particular significación a la Exhortación Apostólica porque reúne las conclusiones del primer sínodo panamericano, que responde a la intención de reunir integralmente a las Iglesias de Latinoamérica con las de Estados Unidos y Canadá.
Antes de descender del avión de Alitalia que lo trajo a tierras americanas, el pontífice dijo que el sínodo de obispos ""ha dado a toda América, del norte y del sur, una dirección cristiana".
El documento es considerado un plan de acción de la Iglesia para un futuro inmediato en el que no haya distinciones en todo el continente, desde Alaska hasta Tierra del Fuego. Aunque recién hoy se conocerá su contenido, se anticipa que reiterará las preocupaciones manifestadas por los obispos de toda América en tres documentos previos, que condenan el aborto, el narcotráfico, la violencia, la discriminación y la economía no basada en un interés por la dignidad humana.
Después de la ceremonia de llegada en el aeropuerto y de recibir las llaves de la ciudad, la caravana de Juan Pablo se dirigió por las calles céntricas donde tuvo que sortear los desbordes de entusiasmo popular que en un par de ocasiones casi bloquearon su paso.
Al filo del atardecer, la comitiva llegó hasta la espaciosa residencia de la nunciatura a cargo de monseñor Justo Muller, cuya fachada estaba ornada por un enorme arreglo floral con la insscripcion "Bendito el que viene en nombre del señor".
Una vez que el Papa entró en la residencia seguido por la plana mayor del Vaticano y las autoridades del sínodo, sólo se pudo seguir la brevísima ceremonia por una cámara robótica que instaló Televisa y que accionó desde una distancia de 250 metros.
El pontífice, ataviado de blanco con un crucifijo dorado en el pecho, se sentó ante un sólido escritorio semicubierto por una carpeta, y escuchó un breve mensaje del relator, el cardenal mexicano Juan Sandoval, de Guadalajara, que le presentó el documento.
Juan Pablo procedió a firmar ejemplares en español, portugués, inglés y francés, los idiomas mayoritarios de América.
Al término de la firma, uno de los cardenales presentes invocó a la Virgen de Guadalupe, patrona de México, y todos prorrumpieron en un aplauso. Juan Pablo se sumó golpeando su mano derecha sobre el escritorio.
La ceremonia terminó exactamente cuando se ponía el sol y signó el fin de la jornada para Juan Pablo después de más de tres horas intensas. Teniendo en cuenta la salud quebrantada del pontífice de 78 años, en esta visita se dispuso que las jornadas fuesen más breves que las de viajes anteriores y que a lo sumo incluyan tres presentaciones.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América