El Papa Juan Pablo II llegó ayer a la India en una visita marcada por el diálogo entre las religiones, que ha sido precedida por manifestaciones de hostilidad por parte de los grupos radicales hinduístas y una advertencia del Vaticano contra el "fundamentalismo" hindú.
Juan Pablo II, de 79 años, llegó poco después de las 20H00 locales (14H00 GMT) a Nueva Delhi, única etapa de su visita a India, donde permanecerá hasta el lunes de mañana, en plena celebración de Diwali, la fiesta hindú de las luces.
En esta segunda visita a la India -en la primera, en 1986, recorrió varias regiones del país-, el sumo pontífice será recibido mañana por los dirigentes indios, antes de dar a conocer el documento "Ecclesia in Asia" (La Iglesia en Asia), en el que presenta las conclusiones de un sínodo de obispos del continente que tuvo lugar en la primavera -boreal- de 1998 en El Vaticano.
Mañana cocelebrará una misa solemne para unas 70.000 personas en un estadio de la capital y se encontrará con representantes de las diferentes religiones.
Las autoridades indias tomaron estrictas medidas de seguridad para evitar cualquier incidente, después de semanas de protestas de grupos radicales. Más de 30 miembros de un partido hindú de extrema derecha fueron detenidos con carácter preventivo.
Estas organizaciones, vinculadas al partido nacionalista hindú BJP, en el poder, exigen las excusas papales por la Inquisición católica en India tres siglos atrás y las conversiones forzadas de las que se acusa a los cristianos, y esperan que el Papa diga que la fe cristiana no es el único camino hacia la salvación.
Uno de estos grupos, el Consejo mundial hindú (VHP), agregó, a pocas horas de la llegada del Papa, la exigencia de la retirada de los misioneros cristianos de la India.
Estas críticas dejaron al primer ministro nacionalista hindú, Atal Behari Vajpayee, en una situación incómoda entre las exigencias de su base política hindú y sus obligaciones diplomáticas.
Por un lado, el gobierno rechazó que el vicepresidente Krishan Kant sea el invitado de honor de la reunión interconfesional y no desaprobó el espíritu de las acusaciones. Por otro, subrayó que el Papa es bienvenido y que su visita se desarrollará en un "ambiente favorable" y en seguridad.
Los ánimos se aplacaron un poco la víspera de la llegada del sumo pontífice. El obispo de Nueva Delhi, monseñor Alan de Lastic, que con anterioridad denunció severamente las críticas hindúes, subrayó que estas manifestaciones eran realizadas por una minoría hindú.
Sin embargo, la Iglesia de la India espera que la visita papal sirva para animar a la pequeña comunidad cristiana (2,4% del millardo de indios son cristianos y el 1,8% católicos, mientras que el 80% profesa el hinduísmo) víctima en los últimos dos años de unos 150 actos violentos que culminaron en enero pasado con el asesinato de un misionero australiano y sus hijos, que fueron quemados vivos.