Los planes no salieron como se esperaba y ahora Christian Bethancourt deberá reencontrarse consigo mismo y recordar el porqué fue considerado el receptor del futuro de Atlanta.
Ayer los Bravos decidieron enviar al máscara panameño a Triple A, luego de un inconsistente desempeño en su primera temporada con el equipo grande.
Para reemplazar su lugar en el roster, los de Atlanta llamaron de ligas menores a Ryan Lavarnway.
¿Qué viene ahora?
Bethancourt tiene un excelente brazo y una buena defensa, que en más de una ocasión le ha merecido innumerables elogios. Sin embargo, estamos en las Grandes Ligas y una sola cualidad no basta. Los Bravos necesitan que el capitalino mejore su ofensiva.
En 101 turnos al bate, el jugador de 23 años acumula 21 imparables (uno de ellos jonrón), nueve empujadas y 12 carreras anotadas, para promedio de .208.
Su rival en esta posición, A.J. Pierzynski (y a quien en un inicio se veía como un receptor suplente), batea para .273, con 39 inatrapables (cuatro cuadrangulares) y 21 rayitas remolcadas.
Con los Gwinnett Braves el istmeño tendrá la oportunidad de seguir puliendo sus cualidades y corregir aquello que lo llevó a descender.
En la campaña pasada el jugador registró promedio de .283, con 97 incogibles (ocho jonrones) y 48 carreras remolcadas en Triple A.
De momento no hay nada claro sobre cuándo el istmeño podría volver a las Grandes Ligas, aunque el gerente general John Hart dijo que la franquicia tiene un plan para que la futura batería del equipo esté integrada por jóvenes.