Deportes

El pintor


Al amigo y colega Víctor R.

Como una ráfaga luminosa las sardinas cruzan sobre la cabeza del hombre que estudia a poca profundidad, a través de sus gafas marinas, las variaciones de la topografía y las texturas del fondo de los arrecifes que conforman los esponjosos corales de la costa.

Un cardumen de sardinas se desplaza con rápidos vaivenes zigzagueantes por las cristalinas aguas azules de la costa reflejando, como luces de diamantes, sus cuerpos diminutos a cada giro que sistemáticamente ejecutan en un viaje intuitivo grabado en sus memorias primigenias.

 

Dando vueltas sobre ellos los pelícanos de largos picos los acechan y de tanto en tanto se lanzan en picadas atrapándolos, para luego balancearse sobre el mar mientras engullen de un tirón su pequeña presa.

Los moradores de la costa observan expectantes la llegada del cardumen, porque saben que detrás vienen otros depredadores mayores y los pescadores aprovecharán esta ocasión para atraparlos con anzuelos, tarrayas o dinamita.

Sumergido con el tanque de aire a sus espaldas, los minutos corren fugaces mientras él se absorbe en la contemplación de tanta hermosura, cuya diversidad cromática cambia a cada instante con cualquier movimiento de las olas y con los reflejos de los rayos solares que se filtran a través de las claras aguas marinas.

 

El hombre se desplaza de un lugar a otro, cada vez más absorto en la contemplación del fondo submarino que presiente plasmará con los más brillantes trazos tan pronto regrese a la superficie donde el lienzo, las pastas de colores regados sobre una paleta y la espátula iridiscente lo esperan para otra nueva jornada de un arduo trabajo creativo.

Un ruido brusco rompió los reflejos apacibles de la luz solar y, cuando ya muy tarde mira hacia arriba, ve desesperadamente con terror unas fauces enormes con infinitos dientes agudos que se ha lanzado con violencia sobre él.

Ante la súbita perturbación de la calma marina, el cardumen se dispersa momentáneamente desorientado, los pelícanos alzan el vuelo con prontitud, el mar se agita con turbulencia, y después, el largo silencio roto y una gran mancha sanguinolenta que se extiende sobre la superficie del lienzo del cuadro que el pintor, rendido por el cansancio, ha dejado sin concluir.


fecha edicion
old id
325138
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América