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El premio Miró me incentivó a escribir

El joven poeta sentía que le faltaba algo. Varios premios internacionales a cuestas como nacionales. Ese algo era el mayor premio literario de Panamá, el ...

El premio Miró me incentivó a escribir
El premio Miró me incentivó a escribir

El joven poeta sentía que le faltaba algo. Varios premios internacionales a cuestas como nacionales. Ese algo era el mayor premio literario de Panamá, el Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró. Este era el sueño que Javier Alvarado había acariciado por años y que "Cartas al Neva" le dio el galardón en el género poesía este 2015. "Cartas al Neva" es una obra compuesta por una serie de cartas o epístolas en las que se entrelazan sentimientos, emociones y recuerdos de Anna Ajmatova, su musa inspiradora, una poetisa rusa, a la que considera como sobreviviente de una era convulsa y que en su poesía dejó testimonio de su gran espíritu de lucha, y que Alvarado la lleva al Miró para medir, de alguna forma, el impacto de esa reinvención en su poesía.

 

Fue uno de mis primeros incentivos cuando empecé a incursionar en el mundo de las letras. Recuerdo que hice un gran acopio de muchas obras premiadas a lo largo de la historia del concurso en varias de las secciones del mismo: poesía, cuento, teatro, ensayo y novela, y eso me llevó a realizar un periplo de entrevistas y visitas con varios creadores, con los cuales atesoré muchas experiencias. Que mi trabajo sea reconocido y valorado fuera de Panamá me llena siempre de regocijo, pero confieso que sentía que faltaba ese premio, por el significado para nuestra literatura y porque era el premio que me había incentivado a escribir. Trabajé arduamente para obtenerlo y hoy me siento muy satisfecho, pero la carrera literaria sigue y con más compromisos, porque la literatura me la tomo muy en serio.

 

 

A mis manos han llegado traducciones de poetas rusos, entre ellos, varias antologías de la poeta rusa Anna Ajmatova. Leerla fue un estremecimiento al igual que a Marina Tsvietaeva. El río Neva tiene mucho significado para los escritores y los habitantes de Rusia, como lo puede tener, en nuestro Panamá, el río Chagres. Imaginé a la gran dama de la poesía rusa escribiendo cartas en versos y arrojándolas al río Neva, para que algún destinatario las rescatase o las leyese.

 

 

Se me ocurrió al momento que escribía los poemas y adoptaba la voz de una mujer, de una poeta, con sus recuerdos, frustraciones, sentimientos, sus pasiones. Las cartas tienen un poder inmenso, quizás hoy día la tecnología ha desplazado a la epístola, pero es un medio contundente. Leí sobre varios poetas que tuvieron que quemar sus papeles y aprenderse poemas de memoria para que no desaparecieran. Entonces imaginé a Anna Ajmatova escribiendo las cartas y arrojándolas al Neva. De ahí el título: Cartas arrojadas al Neva. Decidí llevarla al Miró, pues anhelaba esa hermosa estación y también para medir de alguna forma el impacto de esta reinvención de mi poesía.

 

Me han catalogado como un poeta Neobarroco; he bebido de esta gran corriente de la poesía latinoamericana. Cartas Arrojadas al Neva fue un ejercicio de versificación diferente; los referentes son en mayoría rusos y para encarnar en el papel a Anna Ajmatova, obviamente tuve que profundizar en su estilo y en su universo poético y vivencial. Cada libro es un escalón, como tú lo dices, un salto, y este salto tiene un agregado: el mayor premio literario de Panamá.

 

 

A veces hay libros que puedo tener de antemano una concepción, pero en el proceso, muchas cosas cambian en cuanto a su forma. No suelo corregir mucho. Con este libro en particular, después de un tiempo me di cuenta de que podría defenderse como un texto autónomo y no dentro de otro libro. He escrito poemas a otros poetas y esta vez la aventura fue con un libro.

 

 

Generalmente, la literatura parte del dolor, y quizás la escritura es la catarsis o la redención. Hay libros que me han dolido unos más que otros, pero en "La vida en mi plato de pobre" y este, en particular, el ejercicio ha sido doloroso.

 

Trabajé mucho para lograrlo, soñaba con el premio. Hoy es una realidad. Desde temprana edad, como todo panameño o panameña, tuve contacto con sus versos. De hecho, conservo una antología suya dedicada a otra poeta de su puño y letra. Es uno de mis grandes tesoros. He cumplido una de mis metas de las tantas que tengo, pero también espero cumplir con los lectores.

Premios obtenidos

Javier Alvaroa ha ganado varios premios internacionales, tales como:  Pablo Neruda en su centenario 2004; Mención Casa de las Américas de Cuba 2010; Premio Juegos Florales de León, Nicaragua 2010; Premio Centroamericano de Literatura Rogelio Sinán 2011; Premio Internacional de Poesía Rubén Darío de Nicaragua 2011; Premio Internacional de Poesía Nicolás Guillén 2012; Premio Internacional de Poesía Medardo Ángel Silva 2014 en Guayaquil, Ecuador;  Primer finalista del Premio Internacional de Poesía Gastón Baquero 2015 en Salamanca, España.

 En el ámbito nacional: Premio "Diana Morán" intercolegial, en poesía y cuento en 1998, y en poesía en 1999; Diploma de Honor por el Inac en el Primer Encuentro de Niños Escritores; Premio Nacional de Poesía Joven "Gustavo Batista Cedeño", del Instituto Nacional de Cultura de Panamá en los años 2000, 2004, 2007 y 2014, entre otros.

 

Frases

Todos debemos concientizarnos por hacer y promover cultura. Este país cuenta con un canal, con una zona libre, con un gran centro bancario y un cúmulo importante de comercios, y deberíamos tener proyectos culturales increíbles, la cultura debe ser un activo de la nación: familia, Meduca, Inac y las empresas privadas en conjunto deberían ser los guerreros fragores de nuestra nación.

Javier Alvarado,  Premio Nacional de Literatura Ricardo Miró 2015, en poesía.

 


fecha edicion
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998560
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América