El París Saint-Germain (PSG) no sabe de crisis y sus dueños cataríes han decidido dar un nuevo impulso a la plantilla a base de petrodólares para situar al club entre los grandes de Europa con el fichaje del sueco Zlatan Ibrahimovic, que sigue a los del argentino Lavezzi y el italo-brasileño Thiago Silva.
El club que dirige el italiano Carlo Ancelotti, que el verano pasado dejó 85 millones de euros en traspasos y que se reforzó de nuevo en enero, ha vuelto a colocar la billetera encima de la mesa y se ha gastado cerca de 90 millones de euros a un mes de que cierre el mercado, mientras la incorporación de Marco Verratti parece inminente y sin descartar aún la llegada de Kaká (Real Madrid).
El fichaje de Thiago Silva, de 42 millones de euros más 7 variables, se ha convertido en el más caro de la historia del fútbol francés, superando al del también jugador del PSG, el argentino Javier Pastore, por el que se pagaron 42 millones.
El del central Thiago Silva, de 27 años, es un traspaso particularmente costoso si se tiene en cuenta que los grandes clubes suelen pagar caro por comprar goles, pero rara vez tiran la casa por la ventana por uno de carácter defensivo.
El traspaso de Ibrahimovic a las filas del club galo viene acompañado de un salario astronómico que la prensa francesa cifra en 12.5 millones por temporada más primas, inédito en el fútbol francés.
Incluso, el presidente de Francia, Franois Hollande, señaló en una rueda de prensa que "hay equipos que logran ganar sin tener necesariamente remuneraciones muy importantes".