Este 2008 los seguidores del fútbol no lo van a olvidar por buen rato, ya que ha sido un año negro para nuestras representaciones.
Eliminados en todos los eventos eliminatorios en que participamos. La mayor, y la sub-23, eliminadas de la mano de Guimaraes.
En la eliminatoria pasada, habíamos llegado al hexagonal este 2008, ni eso obtuvimos.
La sub-20 eliminada con la dirección de Cristóbal Maldonado, y la sub-17, eliminada bajo la conducción de Paolo Ostinelli.
Después de tanto desastre futbolístico, la dirigencia de la federación nacional debe empezar a confesar cuales fueron sus pecados que causaron esta caída estrepitosa en este 2008.
Deben ponerse la mano en el pecho, y analizar a cabeza fría si las decisiones tomadas fueron las mejores, o admiten que cometieron errores.
Yo soy de la tesis que cuando algo es bien planificado, con una organización, y un sistema de trabajo, los resultados deben ser satisfactorios, pero la improvisación, es la madre de los fracasos.
Pareciera que aquí no sabemos planificar, y andamos hasta sin visión, que no sabemos a donde queremos ir.
Si la respuesta es aun mundial, parece que no sabemos el año del mundial donde queremos llegar, debido a que el sistema de trabajo es el mismo cada año, porque los resultados son los mismo, fracasos, fracasos, y más fracasos.