Roberto "Mano de Piedra" Durán demostró ayer que no necesita tener una corona mundial para que el pueblo lo trate como un campeón. Bajo el ardiente sol del mediodía, el pueblo se volcó a las calles tras el paso triunfal del recién ingresado miembro del Salón de la Fama de Los Ángeles.
Panameños de todas las edades se tomaron las aceras y las calles para aplaudir a Durán y mostrarle su cariño. Es que los viejos amores no se olvidan
La caravana, que partió del Aeropuerto Internacional de Tocumen cerca de las 1 p.m., recorrió Pedregal, Juan Díaz, Río Abajo, la Vía España, Calidonia, Santa Ana y El Chorrillo, hasta el parque Amelia Denis de Icaza, donde los moradores lo esperaban en medio de un espectáculo musical.
Niños de cinco años, que jamás vieron pelear a Durán salieron a las calles y grutaban el nombre de la leyenda del boxeo.
Su arribo al barrio de El Chorrillo fue emotivo, la gente salía de sus casas o saludaban desde los balcones de madera de las casas condenadas.
Ayer, Durán se encontró con su gente y con la esencia de su propio ser.