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El que no sabe es como el que no ve


Un sentimiento de lástima y pesar invadió a todo el que vio el colapso y el posterior sacrificio de la potranca Eight Belles, después de llegar segunda en  el Derby de Kentucky, con la monta de  Gabriel Sáez.

Ahora una organización protectora de animales solicitó que se suspenda al látigo panameño y exigió, a los organizadores del Derby y otras competencias hípicas, la asunción de  medidas para  impedir que se repitan hechos como este.

Lo que desconocen esos protectores de lo imposible es que los equinos de carrera son, ante todo, una mole de nervios y adrenalina, además de que suelen darlo todo en la pista. Eso se llama "galope extremo". 

 

Cuando la sangre está caliente y los caballos  están en competencia, realizan esfuerzos superiores, que pueden causarles lesiones, sin importar la condición de la pista ni las veces que el jinete los fustigue. No olvidemos que  pesan en promedio  1000 libras y alcanzan velocidades de hasta 70 kilómetros por hora.

Así como Eight Belles se fracturó las dos patas, también pudo haber sufrido un infarto,  no porque haya sido maltratada, sino por el esfuerzo físico.  Igual que pasa con seres  humanos.

Lamentablemente, los caballos no hablan. De ser así, seguramente Eight  Belles le hubiera dicho a su entrenador y a Gabriel Sáez que se sentía mal y  no le hubieran permitido competir.

 

Culpar a alguien de lo que  sucedido es hilar muy delgado. Pero el que no  sabe es como el que no ve.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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