La celebración del Centenario de la República fue un éxito en todas partes, menos en el hipódromo. Unas semanas antes del 1 de noviembre, fecha en que se realizó el llamado Festival Hípico del Centenario, se había concretado la idea de distribuir las seis carreras en tres reuniones hípicas.
Tuvimos la información de primera mano, y la confirmamos mediante una fuente oficial para posteriormente darle la divulgación respectiva. El Panamá América amaneció con la "buena nueva" de que se habían "ajustado las fechas" de los clásicos programados para la primera semana de noviembre.
Sorpresivamente supimos, pocas horas después, que la decisión había sido cambiada y que, en consecuencia, los seis clásicos se realizarían en un solo día y no distribuidos en los tres que componen la programación semanal.
La administración había caído rendida ante las frases seductoras, de quienes argumentaban que había que hacer un Breeder`s Cup (Copa de Criadores) a la panameña y que los caballos estaban siendo entrenados con miras al 1 de noviembre y cuánto argumento entorpecedor que se le pudo ocurrir los sabihondos de siempre.
Una vez más la administración cedió su legítimo derecho de ensayar las políticas que estimaba conveniente para su operación y los resultados volvieron a ser lúgubres: 30 carreras, seis clásicos en una tarde y las apuestas flojas.
Y eso no dejará de ser así hasta que no entiendan que la hípica no es juego de chiquillos y, mucho menos, de chiquilladas. Cuántas veces no han llenado el hipódromo este año y la cantidad de gente que colma las instalaciones no se compadece con el volumen de las apuestas.
Aunque tengamos que aguantar que nos miren mal, no nos cansaremos de señalar que eso de llenar el hipódromo pasó a la historia, murió con el siglo pasado. Lo que hay que procurar en estos tiempos es que la gente concurra a la agencia de apuesta más cercana y que los que vayan al hipódromo no encuentren en el camino nada que los distraiga.
No se puede "tirar línea" en una carrera cuando los decibeles de una discoteca le están socavando el tímpano a los parroquianos o el escándalo no permite entender lo que se dice a través de altoparlantes.
En resumidas cuentas de haber hecho lo que inicialmente se decidió, posiblemente los resultados serían mejores, puesto que hubieran habido tres días con dos clásicos cada uno y con promociones individuales. Nada en exceso es bueno. Saturaron a la gente y a cambio perdieron la atención que esperaban
Sigue teniendo vigencia aquella frase del desaparecido "Mago" Farrugia, quien aseguraba que: "En la hípica todo está hecho; no hay nada que inventar". Y, añadimos nosotros, "el que se cambia lo fusilan".