Un francés, de origen guineano, Kevin Constant, jugador del Milan, abandonó la noche del lunes el terreno de juego visiblemente contrariado después de que se oyeran gritos racistas en las gradas del estadio de Reggio Emilia (centro de Italia) mientras disputaba un torneo con su equipo.
La escena recordó la que el pasado 3 de enero protagonizó su compañero de equipo Kevin Prince Boateng, quien también dejó el campo al oír los insultos racistas de algunos aficionados del Pro Patria.
Por este episodio que dio la vuelta al mundo fueron condenados seis hinchas a penas que oscilan entre los 40 días y dos meses de prisión.