Real Madrid y Barcelona, los dos grandes del fútbol español, trasladan hoy a la competición más importante del mundo a nivel de clubes la magia de un clásico repleto de histórica rivalidad, por alcanzar la gran final de Londres.
Será el tercer asalto de un mes de locura entre los dos eternos enemigos. Los dos últimos duelos impulsarán el camino hacia la Décima o la Cuarta Copa de Europa. Un choque de vida o muerte que proclamará un vencedor de la temporada tras repartir Copa del Rey, para el madridismo, y Liga, para los culés.
En el campo solo hay enemigos. Más aún desde el 5-0 del Camp Nou. Fue una bofetada de realidad que acrecentó las ganas de venganza. El empate de la vuelta liguera fue el inicio de la reacción. La final de Copa ganada en la prórroga, la espina quitada y la reivindicación de un estilo diferente de fútbol que igual conduce a los títulos.
Y así se presentará de nuevo el Real Madrid. Sin importar que la ida de las semifinales europeas sean en el Santiago Bernabéu. Imponiéndose en su mente que es un partido de 180 minutos. Con un trivote inamovible liderado por Pepe, que se ha convertido en el ogro barcelonista.
Alinearía el técnico portugués el mismo equipo que conquistó la Copa del Rey en Mestalla si no fuese por la sanción de Carvalho y la lesión de Khedira.
Barcelona espera dar el primer golpe de autoridad en el tercer clásico, después de dos partidos en los que los “azulgrana”, a pesar de dominar, no supieron concretar en el tanteador la superioridad mostrada.
Para este partido Guardiola hará modificaciones en defensa al no contar con Abidal ni Adriano ni Maxwell, por lo que Puyol podría correrse al lateral.