Día del Partido
14- de noviembre será el día que España se enfrente a Panamá en el estadio Rommel Fernández.
Solo falta echar un vistazo al pasado para recordar cómo salía Cesc Fàbregas llorando del campo consolado por Michel Salgado. España quedaba eliminada a manos de Francia en el Mundial de Alemania 2006.
Dos años después Cesc cambiaría esas lágrimas de tristeza por las de alegría. Cierto. En esa selección española, que ganó la Eurocopa del 2008, Fàbregas no empezaría el torneo de titular, pero la lesión de David Villa obligó a Luis Aragonés a realizar cambios en su dibujo táctico: pasó del 4-4-2 a jugar con un 4-1-4-1.
Es más, el momento más glorioso del torneo -más allá de la final- fue cómo España eliminó a Italia, en los penales. Primero con las manos salvadoras de Casillas y en el pie de Fàbregas que cambió por gol su remate ante Buffon, el último por cierto. Fin de la mala suerte española, bienvenida dicha, fortuna y felicidad.
Posterior a este torneo que España ganó a Alemania en la final con gol de Fernando Torres y Cesc de titular, se empezaron a escribir los primeros capítulos de la novela: Cesc Fàbregas, el regreso del hijo pródigo.
Y mientras ese traspaso se concretaba, Fàbregas se formaba, según sus propias palabras "como hombre y jugador" en el Arsenal.
Es más, el español se convirtió en el jugador más joven en debutar en el conjunto londinense y lo hizo a los 16 años 177 días en un partido por la Copa de la Liga ante Rotherdam United.
En casa.
En su regreso al Barcelona, en el 2011, Cesc dio muestra de un gran sacrificio. Dejó el centro del campo, también cedió la capitanía -que tenía en el Arsenal y los focos que alumbran a la estrella del equipo- para jugar no solo de falso extremo por la izquierda (juega a pierna cambiada) o para jugar de 9.
Ese sacrificio con el Barcelona, también lo dejó de manifiesto en la selección durante el Mundial de Sudáfrica del 2010 y en la Eurocopa 2012.
Justo en la Euro 2012 fue cuando se vio ese sacrificio. No fue titular y cuando jugó no lo hizo en la medular, pero a pesar de estar lejos de su hábitat natural, su presencia fue influyente.
Cesc estuvo en las jugadas importantes: rompió el empate con Italia en el debut.
También marcó el cuarto en la goleada sobre República de Irlanda 4-0.
En las semifinales, vuelve Cesc Fàbregas a encontrarse con los penales. Esta vez no estaba Buffon, era Ricardo, el portero de Portugal a quien venció y España a la final.
En el último partido, España desplegó lo mejor de su fútbol con un Cesc inspirado al igual que el resto del equipo. El rival era Italia, pero los miedos ante esta selección ya son cosas del pasado.