El triunfo en el Abierto Británico no fue motivo para que Rory McIlroy se dedicara a celebrar el resto del año. El norirlandés tampoco se conforma con su primera victoria en un torneo del World Golf Championship, conseguida el pasado domingo.
Otro torneo major le espera esta semana, y el norirlandés está ansioso por disputarlo.
Dos semanas después de que cosechó el triunfo en el campo Royal Liverpool, donde lució dominante desde la primera ronda, McIlroy se destacó también en el Firestone.
Con otro desempeño sobresaliente se recuperó de una desventaja de tres golpes ante el español Sergio García en tan solo tres hoyos, para cerrar con una tarjeta de 66 golpes, cuatro debajo del par, y volver al número uno del ranking mundial, al imponerse por dos impactos en el WGC-Bridgestone Invitational.
McIlroy parece tener una forma tan buena como la que ostentó la última vez que ocupó el número uno del mundo, a finales de 2012, cuando lució encendido en los campos de golf.
“Esta vez es mejor”, aseguró McIlroy. “Mentalmente estoy muy bien. No pensé en el marcador ni en el lugar que ocupaba en el torneo. Solo me concentré en cada golpe, y eso es muy bueno”, agregó.