El ridículo inmisericorde al que fue sometido Panamá en los recién concluidos Juegos Sudamericanos de Medellín, Colombia, debe hacer reflexionar a los amantes del deporte (especialmente a los encargados de dirigir PANDEPORTES) sobre el “nefasto” actuar de quienes están al frente del Comité Olímpico de Panamá (COP).
En aras de figurar y ‘sacar gracia’, la dirigencia olímpica criolla acostumbra a ‘embarcar’ a los atletas (que no tienen culpa) en ‘viajes directos’ al fracaso.
A Medellín se viajó con 27 deportistas y casi sin “esperanza de conseguir medallas” (al final se lograron dos de bronce, pero Panamá -junto a Surinam y Aruba-, quedó en el sótano del medallero). El COP invirtió B/40 mil en esta aventura. Y es que Miguel Sanchiz y su séquito aman la mediocridad y desprecian el éxito: solo así se puede explicar que ni siquiera se hubiesen tomado la molestia de considerar una eliminatoria entre los atletas de la Federación Panameña de Taekwondo -que han obtenido buenos resultados en competencias de alto nivel- y los de la Asociación Panameña de Taekwondo (a los que inscribió el COP) para así asegurarse que en Medellín compitieran los mejores del patio dentro de esta disciplina.
Mal hace PANDEPORTES en hacer llamados de atenciones “tímidos” ante las injusticias que esta entidad olímpica, desde hace buen rato, ejecuta con saña y descaro.
Estamos ante un COP hipócrita e incompetente, que dice “velar por el bienestar de los atletas”, pero que más bien es un ente inquisidor, cuya última víctima fue la Selección Nacional de Fútbol Sub-17, a la que -por pura maldad y por pasarle factura a Ariel Alvarado- no se inscribió en los Juegos Sudamericanos.
Hipócritas y sin ideales, ya perdieron todo vestigio de pudor y vergüenza: lo que les interesa es figurar, no importa si a las competencias se llevan atletas mal preparados y que no tienen el nivel.
Vivir es aprender, para ignorar menos -decía José Ingenieros-. En el COP, aún no aprenden de sus errores.