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El río de la memoria

Basta una madrugada y una noticia para que la realidad de un país se quede en vilo. Si esa madrugada la pasa en vela Walter Cepeda, “seguroso”


Basta una madrugada y una noticia para que la realidad de un país se quede en vilo. Si esa madrugada la pasa en vela Walter Cepeda, “seguroso” cubano, coronel retirado de la seguridad del Estado, y la noticia es que se murió Fidel Castro, tenemos, no solo a la isla de Cuba entera en vilo, sino a medio mundo o más, mientras el ronroneo de la nueva se hace bullicio por las calles de La Habana hasta convertirse en “Urbi et orbi” como diría el Papa.

J.J. Armas Marcelo (Las Palmas de Gran Canaria, 1946) ha escrito una novela cubanísima, llena de son, confesión y confusión, porque los años transcurridos no pasan en balde y el alma, como los ríos, no son los mismos nunca. “Réquiem habanero por Fidel” (Alfaguara, 2014) pone en marcha todos los mecanismos de la memoria de este “seguroso” cubano que con lealtad ha servido a la patria y a Fidel, “el Imortal”, el que siempre estará aunque no esté.

Una llamada desde Barcelona hace saltar las alarmas. Belinda, hija de Walter, que se fue de la isla para ser una estrella del baile en Europa, le da la fatal noticia. El coronel retirado, metido por la gracia del Estado a taxista para los turistas de La Habana, no quiere aceptar el fin. Su ex mujer, Mami, le pregunta si sabe más pero el ya no es nadie en la Revolución, y cae, durante la madrugada habanera, en un letargo de réquiem de memoria y confesión de lo que fue todo y de lo que ya nada es ni será.

Una de ls claves de la novela, de la actitud de muchos cubanos pasados más de cincuenta años del régimen de los castro está en la página tal de esta novela Cita…

Walter, en esa madrugada larga, repasa, con el silencio roto por la perra de la vecino que se llama “María Calas”, sus años de servicio, sus años felices junto a Mami, la relación con su hija, los viajes, las personas non gratas, las decepciones, los casos, los traidores. Walter Cepeda confiesa, se dice a sí mismo toda la historia otra vez, buscando sustento ante la debacle que se le viene encima a Cuba y a la Revolución y que él no quiere reconocer ante la muerte de Fidel. Un rumor de carros del ejército picotea la piel de la noche al final de la novela, dándonos pinceladas de luz sobre lo que acecha.

Definitivamente, si quieren gozar del son y del cubaneo tienen que acompañar a Walter Cepeda en su madrugada de río en confesión. Se van a reír, van a entristecerse y, sobre todo, van a comprender mejor Cuba y su Revolución bruñida por el sol del tiempo. Juancho Armas Marcelo firma una excelente novela cubana y cumple con los fantasmas que vendrán porque, tarde o temprano, los Walter Cepeda que hay en Cuba pasarán necesariamente por su propia madrugada de confesión. El resultado, lo veremos así en La Habana como en cielo.


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940077
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América