El piloto alemán Michael Schumacher, que a los mandos de un Ferrari acaba de lograr su quinto Mundial, verá como el mítico rojo de los coches de la escudería italiana viajará a Marte a bordo de la sonda "Mars Express", con la que la Agencia Espacial Europea (ESA) pretende llegar al "planeta rojo".
La misión, compuesta de un satélite y de un vehículo espacial, será lanzada por un cohete Soyuz en la primavera del año próximo y llevará una muestra de la pintura roja que desde hace años decora los monoplazas de Ferrari, informó ayer.
"Después del 2000, tras ganar el campeonato, me dije ahora voy a correr por el placer de correr", indicó Schumacher el domingo.
"Quizás esta afirmación no es una verdad absoluta, pues ganar el título es la meta que todos perseguimos, pero, ciertamente, el no tener presión por ganar te permite concentrarte más en tratar de correr bien cada prueba y disfrutarla", destacó.
Schumacher rehusó cualquier comparación con Fangio, quien falleció hace siete años. El argentino ganó su quinto cetro en 1957 inspirado en el espíritu de Ferrari, última de las escuderías con que se coronó.
"Después de los primeros seis meses de Michael Schumacher con Ferrari en 1996, todo el mundo decía que estaba en negociaciones con otros equipos, pero nadie pensó que él le iba a dar todo lo mejor de su actuación a Ferrari y ése es el mayor triunfo para mí", dijo el director de la escudería del "caballino rampante", el francés Jean Todt.