Rivca Zayat - Propietaria de FitSeed Healthy Bakery /fitseedpty@gmail.com
Cambiar nuestros antiguos hábitos por unos nuevos es bastante parecido a cuando decidimos reemplazar la memoria, por ejemplo, de una cámara digital.
Y te preguntarás ¿por qué? Bueno, es sencillo. Cuando decides cambiar tu “memory card” por una nueva, estás accediendo a buscar nuevos escenarios que complementen las fotografías perfectas que quieres ver en tu álbum ¿no? Lo mismo ocurre cuando decides llevar una vida más activa y saludable, puesto que dejarás muchas cosas atrás para encontrar nuevos retos.
Esta comparación me vino a la mente cuando pensé en cómo contrastar los nuevos hábitos con los viejos y malos hábitos que muchos tenemos.
Hay veces que toca hacer sacrificios iniciales como “archivar” la antigua memoria y no verla por unos meses, en otras palabras, dejar a un lado todo aquello que pueda traer de vuelta esos malos hábitos, que por ser tan ricos y apetecibles, es muy fácil quedar “enganchados” nuevamente y olvidar todo el progreso que se ha tenido.
Al inicio de nuestro proceso de cambio a una vida más saludable, solemos tener caídas y es completamente normal, porque somos seres humanos, pero es preferible evitar estos “baches” al inicio de nuestro proceso para no resetear nuestro “journey” cada dos días.
Esto sucede porque al inicio no somos lo suficientemente fuertes mentalmente para rechazar las ricas papas fritas o el trago del 2x1 que se ofrecen en los restaurantes.
Por eso hoy te invito a que seas fuerte y trates de ponerle un “stop” a las tentaciones porque ya es hora de que se queden en el pasado.
A veces pasa que empezamos a vivir de forma saludable, pero tenemos ganas de sentirnos a gusto en un “parking” y nos damos el permiso de degustar un “par” de cervezas, o vasos de soda, y peor aún, de comer sin parar (a algún lector le caerá la piedra), y mandamos al traste todo el trabajo que hicimos para ser una persona diferente.
Al inicio de nuestro cambio debemos evitar este tipo de situaciones porque estamos trabajando para tener control sobre uno mismo.
Este es un sacrificio que nos toca hacer porque aún no tenemos la fuerza de voluntad para decir “no”.
Hablando claro, aquellas salidas con tus amigos en las que hay tentaciones para tu nuevo estilo de vida como lo son comidas con exceso de calorías vacías, el alcohol, la falta de descanso, son puras distracciones (ojo, necesarias para una vida balanceada), pero al inicio de tu nueva etapa debería ser mínimo.
Al inicio es mejor prevenir que lamentar y por eso debes evitar muchos de esos eventos. Créeme, al inicio la fuerza de voluntad no está presente, eso no es algo que aparece al momento que decidiste cambiar, es algo que se va creando poco a poco.
Entonces, cuando ya te sientas preparado, ahí vuelves a estar en aquellos “parkines” divertidos con tus amigos, que te aseguro que serán mejor que antes porque de seguro serás la fuente de inspiración para algún “fren” que esté interesado en cambiar su estilo de vida.
Debemos trazar nuestra meta de manera clara y visualizarla lo más repetitivamente posible para poder ver cambios, tanto en salud como físicos.
Veamos esos meses de sacrificio como una oportunidad para invertir tiempo en nosotros, y no como una tortura en la cual no vamos a poder salir.
Así como el salir es importante para la distracción, de la misma manera este tiempo en que evitas esa salidera es importante para tu crecimiento personal, recuerda, ¡todo es un balance!
Siempre trata de invertir parte de tu tiempo practicando deportes, preparando tu comida, leyendo, entre muchas otras cosas que nutren tu mente y no tus malos hábitos.
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