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¡El salto de las rosas!

Irving Saladino regaló el ramo de rosas del campeón a su madre Cristina, que estuvo presente.


CUANDO Irving Saladino ganó ayer la prueba final del Atletismo Mundial en Stuttgart, Alemania, había cumplido con una promesa a su madre. En ese momento doña Cristina tenía pasajes en su mente que le hacían recordar a su pequeño Irving, hoy día el mejor saltador de longitud del planeta.
Saladino fijó un registro de 8.41 metros, ganando la medalla de oro, dinero en efectivo (30 mil dólares) y lo más importante, un ramo de rosas que había prometido a su madre, principal invitada del "Canguro" en el torneo atlético.
"En ese momento se acercó a mí", dijo desde Stuttgart la madre del saltador. "Me dijo, aquí está lo que te prometí y empecé a llorar", dijo Cristina, evidentemente emocionada.
Cristina, casada con David Saladino y madre de tres hijos, dijo sentirse en "realidad muy contenta", mientras escribía lentamente sus palabras en un extremo no conocido de un puerto Internet. "Me siento mucho más que emocionada, no tengo palabras para describir lo que siento".
Saladino había dicho a su madre, seis años atrás, que sería el mejor saltador del mundo, el número uno y que la llevaría a las competencias. "Lo que sí puedo decir, y en una palabra, todo lo que siento es: Felicidad", sostuvo.
Acompañada de su esposo y padre de Irving, además del periodista deportivo Johnny Mosquera de TVN Canal 2, la madre del atleta decía haber estado casi en "shock" durante la competencia.
"Es algo muy especial, diría, único en la vida", explicaba con la sensibilidad de sus dedos en un teclado ubicado en el lobby de un lujoso hotel de Alemania. El frío ambiental y natural no evitó que sus mensajes escondieran la emoción.
"Madre, aquí está lo que te prometí", fue lo más lindo que ha escuchado en su vida. "Fueron palabras del corazón, gracias hijo", sostuvo. Sin tener sonido en una entrevista a la distancia, la sensibilidad fue protagonista en el Internet.
"Lloré, lloré de felicidad y emoción", transmitía mientras aquellos segundos se hacían minutos. "La gente nos saludaba y nos pedían autógrafos. Mi esposo no podía firmar las fotos de Irving, estaba muy nervioso", describió.
Doña Cristina vivió momentos inolvidables junto a su hijo. "Nos gritaban, nos apoyaron mucho. La afición lo quiere", explicó. Algo agotada por la jornada, la madre del saltador se llevaba una gran impresión del coliseo. "Fue como un sueño, un sueño que se hizo realidad. Un inmenso estadio, lleno y todos apoyando a Irving".
Las teclas perdían su fuerza y los mensajes dormían en las redes que cruzan de un lado a otro el universo. "Ok, me voy a descansar", dijo la madre que había recibido las rosas más bellas de su vida. Fueron rosas de oro, rosas del corazón.
En algún otro lugar de Alemania, andaba el "Canguro", emocionado y complacido. Sus palabras se habían cumplido, es un hombre de respeto, hijo memorable y embajador deportivo de toda una nación.
Los padres de Irving fueron invitados a Grecia para presenciar el Mundial de Atletismo, pero por compromisos personales no podrán asistir.
Irving Saladino ganó ayer su evento 13 del año y el sexto en la Liga Dorada, tras imponerse en la prueba de salto de longitud de la final mundial de atletismo, celebrada en Alemania.
Saladino envió al segundo lugar al saudí Mohamed Salman Al Khuwalidi, que cumplió un registro de 8, 34, y al tercer lugar al griego Luis Tsatoumas, que firmó un salto de 8 metros con 29 centímetros.
El atletacolonense, por derecho obtenido, participará en la repartición de un premio de medio millón de dólares.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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