Las políticas públicas son un instrumento fundamental para asignar el uso de recursos públicos y para guiar la actividad ciudadana hacia un mayor desarrollo nacional con competitividad. En democracia, los políticos electos y los nombrados por el Presidente tienen la responsabilidad de definir y supervisar la ejecución de las políticas públicas. Hemos resumido reflexiones sobre 1) políticas que guían hacia una estabilidad “macroeconómica”, 2) políticas que estimulan competencia, flexibilidad y adaptabilidad “microeconómica”, a nivel de empresas y 3) escribo ahora sobre políticas para estimular el desarrollo humano. Todas ellas fomentan la competitividad necesaria para obtener un crecimiento sostenido con una mejor distribución de los beneficios.
El desarrollo humano, ya tratado previamente, debe ser el objetivo central del crecimiento económico y es también instrumento esencial para lograrlo. Se trata de estimular la máxima realización de cada ser humano en sus circunstancias. Aunque parece idealista y abstracto para algunos, ese es el objetivo de capacitar a los panameños física, mental y espiritualmente para la vida, ofreciéndoles además un ambiente y medios para trabajar y prosperar manteniendo también un piso de seguridad social y ciudadana. Esta es la esencia misma del derecho de ser ciudadanos dentro del pacto social de la Nación/Estado.
Los recursos públicos son un instrumento esencial para lograr ese fin. El captar recursos públicos vía los impuestos y asignarlos vía el presupuesto nacional, a la formación del capital humano de los ciudadanos, de la infraestructura necesaria para que actúen en sociedad y produzcan, a la provisión de la seguridad y el ambiente para comunicarse, interactuar, convivir, producir, intercambiar y consumir bienes y servicios, es el instrumento más idóneo para transferir recursos de los que más tienen a atender las necesidades de todos, con énfasis en la incorporación de los pobres. La cantidad de recursos asignados para la salud, nutrición, educación, vivienda, infraestructura, necesidades básicas, de la población y más importante aún, la efectividad y eficiencia del gasto, son los factores primarios más importantes para el desarrollo humano. Invertir en la gente le da contenido operativo a su libertad para realizarse y para vivir integrados a la comunidad.
El desarrollo humano implica capacitación para ser incluidos a la vida económica, social y política del país. También implica crecer vinculados a esas dimensiones de la vida nacional a nivel local en la comunidad donde se vive, en la región y en el país. La contribución del ciudadano responde a los lineamientos de las políticas públicas nacionales y también a las actividades de los gobiernos locales. El fortalecimiento de esos gobiernos en los corregimientos, municipios y provincias contribuye a la interacción de los ciudadanos en las comunidades y a su inclusión en las actividades del país.
La infraestructura física y las comunicaciones aumentan la conectividad de todas las comunidades y poblados del país, contribuyendo a ampliar el ámbito de acción de los ciudadanos y su percepción nacional, expandiendo sus horizontes y así su desarrollo humano. Por ello el ser humano capacitado con la inversión social aprovecha la conectividad que le dan las carreteras, la telefonía, la radio y la televisión, la electricidad, para vincularse mejor a los mercados y al quehacer nacional.
El crédito, los sistemas de transporte, los mercados de acopio, procesamiento y distribución, los encadenamientos verticales y horizontales de la actividad económica, unen a la gente a los mercados nacionales e internacionales. Al trabajar en un ámbito de acción más grande y mejor informado se aumenta la productividad y competitividad de las personas, empresas y del país.
Por ello las políticas públicas para el desarrollo humano comienzan con el presupuesto nacional y se complementan con el fortalecimiento de las funciones de los gobiernos locales, con la infraestructura y con el estimulo a la provisión, por parte de la empresa privada, de los servicios colaterales necesarios para la producción y venta de bienes y servicios, o sea para el desarrollo del mercado.
Obviamente hay otras dimensiones del desarrollo humano en lo cultural y lo social que complementan la integración de políticas públicas. Todas contribuyen a mejorar la competitividad de las personas y del país, aunque las relacionadas con el capital humano y con la creación de actividad económica y del mercado son las de mayor impacto.
A pesar de los daños físicos, también se ha comprobado que existen daños emocionales, porque ya hay muchas personas que les avergüenza que los vean con manchas en su piel, mientras que otros saben que no puede tener la oportunidad de ser padres.
"Hay trabajadores de las fincas que me han dicho que no quieren seguir trabajando porque ya no aguantan más. Aquí en Barú hay tres grupos asociados para pelear por este problema", indicó Mélida Cubilla.
Antes de la salida de la transnacional bananera, las personas afectadas interpusieron demandas ante las instancias legales.
Cubilla detalló que el próximo 8 de agosto esperan volver a reunirse para conocer el avance de la demanda presentada.
Alegó que aunque todavía no hay fecha del llamamiento a juicio, los trabajadores son asesorados por la firma de abogados Morgan & Morgan.
El Sector Público y la Competitividad (III)
Los recursos públicos son un instrumento esencial para lograr ese fin. El captar recursos públicos va los impuestos y asignarlos va el presupuesto nacional, a la formación del capital humano de los ciudadanos, de la infraestructura necesaria para que actúen en sociedad y produzcan, a la provisión de la seguridad y el ambiente para comunicarse, interactuar, convivir, producir, intercambiar y consumir bienes y servicios, es el instrumento ms idóneo para transferir recursos de los que ms tienen a atender las necesidades de todos, con 'e9nfasis en la incorporación de los pobres.