Deportes

El Sí en el referéndum abrirá "caja de Pandora"


El referéndum del domingo en Venezuela es el primer paso de la "revolución" del presidente Hugo Chávez para transformar radicalmente el país, desterrando la corrupción e implantando la ética y la justicia como ejes de las relaciones políticas, económicas y sociales, según ha asegurado el mandatario.
Los ciudadanos decidirán en las urnas si aprueban o rechazan la creación de una Asamblea Constituyente, a elegir a finales de junio, que redacte una nueva Carta Magna que entraría en vigor a primeros del 2000 y establecería esos principios de conducta.
El "Sí" de los venezolanos abrirá la "caja de Pandora" del proceso constituyente que, según Chávez, marcará el destino de Venezuela durante bien entrado el siglo XXI mientras que, según sus opositores, será un salto en el vacío de consecuencias impredecibles.
En el caso de que gane el "No", algo que los sondeos descartan porque no hay campaña organizada a favor de esa opción, Chávez tendría que convivir dos años con la actual "moribunda" Constitución, como la llamó al asumir el cargo el pasado 2 de febrero, antes de que pudiera intentar nuevamente impulsar su modelo de revolución.
Para Chávez sin la nueva Constitución no hay plan político, económico o social que pueda tener éxito y por ello ha puesto en ese proyecto todo su carisma y el caudal de popularidad almacenado desde que encabezó el frustrado golpe de Estado de febrero de 1992 contra el entonces presidente, Carlos Andrés Pérez.
Chávez reconoce que el camino será difícil y tendrá la feroz resistencia de los representantes del "viejo régimen", al que intenta pulverizar por considerarlo "corrupto y antidemocrático" y, además, "la madre de todas las desgracias" que padece la mayoría del pueblo.
Para el presidente un modelo de gobierno que ha despilfarrado decenas de miles de millones de dólares y "condenado al hambre" a buena parte de la gente no merece ser defendido.
Por ello entre las prioridades declaradas de Chávez está la de eliminar o posponer los gastos que no estén directamente relacionados con la educación, la salud y la vivienda algo en lo que sus detractores ven "tintes cubanos" y sus seguidores una forma de saldar la deuda histórica del Estado con los más pobres.
Economistas independientes le han advertido a Chávez que sus reiteradas alusiones a la "revolución", aunque vayan acompañadas por los calificativos de "pacífica y democrática", producen terror en los inversores y le recuerdan que "en este mundo no hay nada más miedoso que un millón de dólares".
Pero Chávez ha respondido que la política va por un lado y la economía por otro y ha señalado que mientras en Venezuela haya gas, petróleo y otros recursos naturales llegarán inversores deseosos de hacer negocios porque, además, contarán con todo tipo de garantías jurídicas que protegerán sus capitales.
El "chavismo" argumenta que países mucho más inestables que Venezuela, e incluso con conflictos armados internos, cuentan con altas inversiones de empresas multinacionales que asumen el riesgo porque tienen la posibilidad de obtener buenos beneficios.
Aspectos polémicos de la revolución "chavista" son la disolución del Congreso y de la Corte Suprema y las posibilidades de que el periodo presidencial se alargue más de cinco años y de que los gobernantes puedan ser reelegidos para un segundo periodo consecutivo.
Chávez afirma que tanto el Parlamento como la Corte no tienen legitimidad porque responden a los intereses de los "cogollos" que dominaron la política venezolana en los últimos 40 años y, por lo tanto, es necesario prescindir de sus miembros actuales.
Sostiene que la Asamblea Constituyente tendrá la potestad de disolver ambos poderes pero una reciente decisión de la Corte negó esa facultad y limitó sus funciones a redactar la nueva Carta Magna.
La disparidad de criterios hace prever un fuerte enfrentamiento, a mediados de año, entre los poderes constituidos y la Asamblea si ésta asume la tesis de Chávez y se declara "originaria", es decir con capacidad para actuar sobre todas las instituciones existentes incluso antes de haber elaborado el nuevo texto constitucional.
Respecto al segundo aspecto conflictivo, Chávez da por hecho que la nueva Constitución reconocerá la reelección consecutiva del jefe del Estado y que nada impedirá que él la consiga cuando termine el primer periodo, cuya duración decidirá la Asamblea y podrá oscilar entre los cuatro años, a la manera estadounidense, y los siete, a la francesa.
Chávez, de 44 años, admitió que puede estar en el poder hasta los 58 años y explicó que el proceso de transformaciones es tan intenso que sólo se consolidará y tendrá proyección de futuro si el esfuerzo se mantiene de forma sostenida durante al menos diez años, algo para lo cual, según proclama, fue elegido por los venezolanos.


fecha edicion
old id
61472
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América