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El síndrome de la piratería

Todo me cayó junto. Fue una especie de deslizamiento de ideas. Lo bautizo: “El síndrome de la piratería”. Estoy terminando de leer una novela de Juan David


Ernesto Endara (Escritor) / Escritor

Todo me cayó junto. Fue una especie de deslizamiento de ideas. Lo bautizo: “El síndrome de la piratería”. Estoy terminando de leer una novela de Juan David Morgan sobre la vida y hazañas de un pirata... bueno, no lo llamemos pirata, Juan David prefiere llamarlo “privateer” (cuidado que es un antepasado). Se trata de Henry Morgan, al que considero primo de vocación marina. Después, como un aluvión que me desinfectó de noticias contaminantes, me envía mi comadre Silvia Calvit un documental de Juan Falque, de enero del 2011 sobre la “piratería” en Somalia. Este video me ha quitado las legañas de los ojos y operó mis indiferentes cataratas para que viera y me cerciorara de quiénes son los verdaderos piratas del golfo de Aden. Las flotas pesqueras de España y Francia han arrasado con la pesca artesanal de los somalíes. Ellos, los pescadores de flotas modernas, están empecinados en terminar con la vida marina. Ya la acabaron en sus países y ahora van con las indefensas costas de África... hasta que comenzaron a colgarlos del Cuerno secuestrando sus barcos. No contentos con empobrecer más a los ya miserables somalíes (la impudica lucha por el poder se ha llevado a la mitad de la población. Allí es más fácil conseguir una AK47 que un plato de sopa), vienen de muy lejos a arrojar frente a ellos sus basuras atómicas y desechos de hospitales. Somalia se quejó. Las Naciones Unidas se tapiaron los oídos con cera. Cuando arreciaron los secuestros de naves, entonces sí escucharon las quejas de las sabias y poderosas naciones de la ONU. España, que se come medio cable, mandó barcos a proteger el atún robado.

Yo me arrepiento de haber soltado bramidos contra los piratas que asaltaban en pequeños botes y se apoderaban, sin pérdidas de vidas, de grandes barcos petroleros. Pero, ¡diablos! ¿quiénes son los piratas?

En un prólogo que escribí hace mil años confesé: « De niño traté de ver con malos ojos a Morgan porque lo acusaban de haber destruido la primera versión de mi ciudad amada. Nunca lo logré. A esa edad es difícil odiar a quien huele a pura aventura. (…) La piratería actual, como su antecesora, es abominable, pero advertimos que sus causas son más oscuras y siniestras.» Con razón el poeta Ugaas reclama: “I'm the man whose fiancée has been given to another”.


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861410
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América