El proceso fonológico que llevó en España a la eliminación del sonido de la hache se está repitiendo en nuestro país con el de la jota.
En la lengua inglesa la letra hache se pronuncia casi siempre; sin embargo los panameños de ascendencia angloantillana no suelen pronunciarla al hablar inglés. Cuentan que una señora estadounidense que vivía en la Zona del Canal le dijo a su empleada jamaicana que calentara la sopa. La doméstica entendió “heat the soup” como “eat the soup” y se la comió. Cuando estas personas hablan castellano trasladan esa incapacidad de pronunciar la hache aspirada a la jota castellana, que localmente se pronuncia como la hache inglesa. En Colón oí decir a una señora que su “jía” (hija) se había divorciado porque el marido era un vago y no “trababa” (trabajaba). Lo curioso del asunto es que algunas personas que no hablan inglés también han adoptado esa costumbre. A veces oímos decir “los óvenes” o “los igantes” a personas que no proceden de las Antillas. Por la calle he oído gritar: “¡Ore! ¡Ore!” Estaban llamando a alguien que se llamaba Jorge. Hace algunos años estaba de moda una canción cuyo estribillo era “Es la chica de los os (ojos) café”.