Todos los técnicos que han pasado por Panamá tienen el mismo sueño que el colombiano José "Cheché" Hernández: clasificar a un mundial, pero del dicho al hecho, hay mucho fútbol por jugar.
Se recuerda a Gustavo Desimone, Miguel Mansilla y Michael Stoichita, quienes tuvieron el mismo sueño de "Cheché", y que al final despertaron en medio de una pesadilla.
Sus tiempos pasaron y ahora llegó un nuevo soñador a Panamá, con igual plan de trabajo que algunos antecesores, encargarse de la selección mayor y de paso orientar a las categorías menores.
Sin embargo, no hay tanto tiempo, pues las eliminatorias para el Mundial de Alemania 2006 inician en marzo del próximo año con nuevo formato.
En su presentación ante la prensa panameña "Cheché" fue ambicioso, además de su sueño principal, también quiere poner a Panamá entre los 50 mejores países del mundo en fútbol.
Para lograr esto, Hernández presentó un plan de trabajo que consiste en dos etapas, la primera de ella iniciará en septiembre con la búsqueda de jugadores y las charlas con directivos de ANAPROF.
Supuestamente para octubre debe tener un preseleccionado, con el que trabajará hasta el inicio de las eliminatorias en marzo, completando así el proceso.
El perfil de los jugadores que buscará Hernández es abierto y le dará la oportunidad a todos los que reúnan las condiciones físicas para estar en el equipo, sin importar la edad, luego hablará sobre su sistema táctico.
Aunque no se detalló lo de sus honorarios, Hernández cobrará de acuerdo a la realidad del fútbol panameño, durante los dos próximos años, dijo el presidente de la Federación Panameña.
En lo que sí debe estar claro "Cheché" Hernández es que un día puede despertar y conocer que la realidad del fútbol criollo, no es tan idealista o soñadora como la piensa.
También debe saber que han pasado muchos técnicos por la "sele" panameña y que no todos han completado lo que soñaron.
Su hoja de presentación no habla de grandes logros, por lo que Panamá será un gran reto, pues pese a tantos directores extranjeros, el fútbol sigue en pañales.
Es probable que aunque hable de espulgar a los jugadores por todo el país, termine convocando de última hora a las mismas figuras de siempre.
El fútbol panameño llena estadios, pero esa afición también exige resultados positivos y paga con desprecio a los técnicos que viven sólo de sueños.
Tendrá que trabajar muy fuerte para cambiar la mentalidad del panameño, que sabe de antemano que nunca pasamos de las eliminatorias.