Ana Pascal tiene un sueño. Bueno, eso no tiene nada de particular. Todos tenemos sueños. Y, no nos referimos a cuando estamos dormidos. Tenemos sueños de alcanzar muchas cosas y por ellos luchamos diariamente.
Pero, el sueño de Ana es muy singular. Durante toda la vida se la ha pasado tirando golpes para defenderse. Porque para ella, vivir no ha sido fácil. Boxea para ganarse la vida.
Una de las máximas aspiraciones de Ana era convertirse en campeona mundial. Lo logró, sin embargo, aún no ha podido cumplir con el sueño de su vida.
Ella anhela llevar ante la tumba de su madre la faja de boxeo que tantos sacrificios le ha costado ganarse y que espera conservar para cumplir con su sueño. Hacer realidad este deseo no es nada fácil para ella.
Su madre, fallecida en 1997, se encuentra sepultada en un cementerio de Virginia, Estados Unidos. En ese camposanto también reposan los restos mortales de una de sus hermanas.
Cuando su madre falleció ella no pudo asistir al funeral. Ana fue condenada a purgar varios años de prisión en el estado de Nueva York, acusada por posesión ilegal de arma de fuego.
Pascal vivió en Nueva York cerca de 21 años. Allí estudió y creció. En la "selva" de acero y cemento perdió los pasos y se enredó con las pandillas del legendario barrio de Brooklyn, llegando a participar incluso en asaltos a mano armada.
Luego de pagar su condena fue deportada a Panamá. No tenía la facilidad de cumplir con las cuestiones legales que le permitieran seguir residiendo en Nueva York.
Aunque no tiene casos pendientes con la justicia estadounidense, pues ya saldó sus faltas, para entrar a Estados Unidos tiene que cumplir con todos los trámites y papeleo de visado.
La dificultad está en que no ha podido reunir una suma suficiente que le permita viajar hasta Virginia a cumplir su sueño de visitar la tumba de su madre. El otro obstáculo es que no sabe con exactitud cuál es el cementerio en el cual descansa.
Mientras tanto Ana Pascal sigue peleando para subsistir. Tiene que hacerlo. A toda costa debe conservar su fajín que la acredita como campeona de las 140 libras de la WIBA (World Boxing Association).
Hace unos días sintió que se la tragaba la tierra ante la posibilidad de ser despojada de su corona. Afortunadamente todo fue un malentendido, pero deberá defender su título si quiere seguir siendo la soberana del mundo.
Ana Pascal ha tenido que pelear mucho. Empero, siente que sus méritos no han sido reconocidos justamente. "Ni la misma Christie Martin ha tenido que pelear con hombres como yo, soy la primera campeona de boxeo en Panamá, Centroamérica y América Latina. Aquí en Panamá ni siquiera me reconocen como uno de los campeones mundiales porque soy mujer", se quejó la campeona que responde al apodo de "Dinamita".
Pascal se siente descontenta con su apoderado Hamilton que según dice no la ha respaldado ni le ha conseguido peleas. Incluso en varias ocasiones ha sido el presidente de la Comisión de Boxeo de Colón, Aurelio Fiengo, quien le ha tenido que firmar los contratos. Pero, lo que sí ha hecho es sacarle el 33 por ciento de las peleas que ha realizado.
"Dinamita" declaró en forma explosiva que no confía en su apoderado y tampoco en el representante de la WIBA en Panamá, Winston Grenald. Inclusive hasta sospecha que se han confabulado para intentar despojarla de su cetro.
Grenald hasta llegó a comentar que le iban a quitar la corona, pero Aurelio Fiengo la defendió argumentando que mientras peleara no se le podía quitar su diadema.
"Si quieren la faja que vengan a pelear. Tírenme a la número uno, a quien sea", sentenció en tono de reto "Dinamita Pascal.
El sueño de Ana, una meta difícil de alcanzar
Anhela llevar ante la tumba de su madre la faja de boxeo que tanto le ha costado ganarse.