El enorme avión C-130, también conocido como "Hércules", es conducido por Andrew Howe.
Este es el principal vehículo de transporte de las más renombradas fuerzas armadas del planeta.
Howe se retira de la base central de la Fuerza Aérea Italiana, con la satisfacción de esta nueva experiencia en los cielos. Ahora enfoca su visión en las alturas del color que produce el oro en el Olimpo.
Beijing es el escenario que el destino le dio a este piloto para intentar volar alto. Su principal obstáculo es "El Canguro" panameño, llamado Irving Saladino, el mismo al que en los últimos dos años no ha podido vencer.
Howe, atleta italiano, pero nacido en Los Ángeles, California, es recordado por todos porque estuvo cerca de convertirse el año pasado en monarca en el Mundial de Atletismo en Osaka, Japón, en una noche de finales de agosto.
Este piloto italiano logró un salto de 8,47 metros, hasta el momento el mejor de su carrera, que puso a temblar a Saladino y a todo Panamá.
Pero Saladino, en su último brinco (8,57 metros), relegó a Howe al segundo puesto. Es precisamente esta escena la que piensa vengar quien adoptó la nacionalidad italiana desde los cinco años.
"Ser un soldado es parte de mi vida. Ya sé que no vamos a la guerra, pero los Juegos Olímpicos es mi misión", dijo Howe, quien reconoció que llega a la competencia con molestia producto de algunas lesiones, pero que aún así piensa en el oro, el mismo objetivo de Saladino.
El piloto saltarín piensa dedicarse de lleno a servir en la aviación en su patria adoptiva, pero por ahora su sueño es ganar el oro en el "Nido de Pájaros" y de paso vencer al "Canguro" panameño.