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"El terror" de los futbolistas

En Panamá la cirugía se realiza en la C.S.S. y en clínicas privadas, donde puede superar los cinco mil balboas.


A INICIOS DE la presente temporada de la Liga Española, Cicinho, jugador brasileño del Real Madrid, corría por el banderín derecho del estadio Manuel Ruiz de Lopera protegiendo la pelota. De repente, el extremo cayó al césped. Nadie lo golpeó, no había recibido falta alguna, pero su cuerpo se estremeció al tocar el suelo. Un aviso inequívoco que algo no andaba bien.
Su cuerpo sudaba de forma diferente. Las gotas de agua salada se transformaron en un súbito frío, mientras sus brazos, máxima expresión de dolor, los colocaba sobre su cabeza. La rodilla se hinchó. Un momento de silencio ante el bullicio del estadio y la voz que sale de muy adentro. ¡Dios no por favor!
De inmediato los servicios médicos del club corrieron a su auxilio y tocaron el área afectada. El movimiento de la extremidad no dejaba dudas: rotura de ligamento cruzado. El "terror de todos los deportistas".
La imagen de Cicinho saliendo en camilla del estadio se ha visto más de lo esperado en esta temporada. Ya son 20 los jugadores de distintos equipos que han dejado las canchas por esta lesión.
Aunque se puede decir que la rotura de ligamento cruzado es común, al parecer en España se ha vuelto una epidemia, tanto que da la sensación que el fútbol en el 2006 se partió por la rodilla.
No existe una explicación científica del por qué se rompen los ligamentos, pero el ortopeda Gerinaldo Martínez tiene su propia hipótesis.
El galeno atribuye esta lesión a los factores intrínsecos y extrínsecos. El primero tiene que ver con la edad, sexo (especialmente las mujeres son más propensas), la parte sicológica y la musculatura del deportista. En tanto, el segundo se asocia con las canchas, niveles de entrenamientos, la sobrecarga de trabajo, aditamentos (zapatos), césped, entre otros.
Advierte que el deportista que sufra esta lesión y no la trate con responsabilidad, podría significar el fin de su carrera.
El médico define la rodilla como la peor articulación hecha por Dios, ya que, según él, es la que soporta más carga, no tolera tantos movimientos como el hombro y siempre es más propensa a las lesiones.
En la rodilla hay tres partes que se pueden afectar por trauma deportivo. Los ligamentos colaterales, los ligamentos cruzados (estabilizadores de la rodilla para que no se vaya hacia adelante) y los meniscos.
Martínez asegura que en el fútbol el mecanismo que hace que se rompa el ligamento es cuando los "tacos" se enganchan al terreno, provocando un movimiento rotacional de la rodilla que genera lo que se conoce como "baldo" y la articulación choca literalmente con la otra rodilla y el ligamento se rompe.
Para saber si el ligamento se rompió se hacen varias pruebas, preferiblemente una resonancia magnética. Aunque un síntoma como tener la rodilla llena de sangre es un indicio de que se sufrió un golpe de consideración, por lo que se recomienda reposo hasta que la inflamación disminuya.
Quince días después el doctor realiza una evaluación más exhaustiva. "Cuando el paciente tiene menos dolor se examina ambas rodillas y se comparan para descartar fractura. De haber certeza que se rompió el ligamento, entonces hay dos opciones para su tratamiento, tomando en cuenta que el mismo no se regenera", afirmó.
Para tratar la lesión está el manejo conservador y la cirugía. El primero se hace con fisioterapia y fortalecimiento, pero en los deportista se va al quirófano.
Aseguró que los 15 días de reposo son para que el atleta tenga un buen marco de movilidad y pueda extender bien la rodilla. "Si no la estira por completo existe el riesgo de que haya complicaciones y que la rodilla no se pueda mover completamente", acotó.
Para los deportistas la cirugía es una opción, aclaró Martínez, quien explicó que en el caso del delantero "merengue", Raúl González, no hubo necesidad de llevarlo al quirófano, porque éste sufrió una rotura parcial y no total como la de Cicinho.
El procedimiento quirúrgico se llama artroscopia, (arto, de articulación; escopía, de ver), es decir, introducir el artroscopio (aparato más delgado que un bolígrafo) en la rodilla y por medio de un monitor se observa el ligamento.
Al otro lado de la rodilla se hace un orificio por el que se introducen los implementos médicos para retirar los ligamentos defectuosos y se deja limpio. Posteriormente, se hacen dos aberturas en el fémur y en la tibia y se introduce el injerto. El tiempo estimado de la intervención puede ser de una hora o más.
"La operación se completa con la implantación de un injerto que puede ser extraído del tendón patelar o se puede solicitar a un banco de huesos de muertos en el extranjero, ya sea en Colombia o en Estados Unidos", indicó.
De nueve a doces meses tiene la etapa de recuperación, en la que los jugadores trabajan con el fisioterapeuta.
Martínez manifestó que después de la intervención el paciente puede apoyar la pierna, luego que cumpla con ciertos protocolos que sirven para ganar extensión. También se hacen ejercicios isométricos que le permite extender la rodilla, pues de lo contrario puede terminar "cojo". También se recomienda la terapia con analgésico, hielo, estiramiento, ultrasonido, entre otros.
"Tras ese periodo viene la movilidad, que es una fase en la que se hacen gestos deportivos denominados ejercicios pliométricos y después el retorno a la actividad", subrayó.
Martínez fue claro. "La cirugía no garantiza que el deportista vuelva a tener el rendimiento de antes. No podemos venderle esa idea. Si lo hace, bendito Dios", expresó.
Indicó que la parte sicológica es importante en el tratamiento, ya que si no se trabaja el deportista va a sentir temor y eso puede hacer que se vuelva a lesionar.


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262411
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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