Sabido es que existe el fútbol profesional en los países muy ricos, en los del primer mundo futbolístico, y en las naciones pobres. En los Emiratos Árabes, la población de su capital, Abu Dhabi, cuenta con algo menos de un millón de habitantes, pero sus coliseos, el "Mohamed Bin Zayed Al Nahyan Stadium" y el "Al Nahyan Stadium Al Wahda Club" son verdaderamente de cinco estrellas.
Los países del primer mundo futbolístico son aquellos como Inglaterra, España, Alemania, Italia, Argentina, Brasil, etc., con escenarios que sin estar revestidos del lujo de aquellos, tienen todas las comodidades. Luego están los pobres y los muy pobres. Son los que apenas tienen una cancha con las medidas mínimas; los que carecen de gabinetes sanitarios para los fanáticos; los que adolecen de torres lumínicas para jugar de noche; los que no tienen tableros señaladores de cómo va el partido o en qué tiempo; en los que se realizan modificaciones "a lo Tarzán", haciendo ademanes con las manos, sacando a uno y metiendo a otro; los que no tienen posiciones estables para los comentaristas que deseen transmitir, etc., etc.
En enero, en el "Cariás Andino", de Tegucigalpa, sede de la Copa de Naciones, luego de que renunciara nuestro país, se instalará una moderna pantalla gigante, que costó 544 mil 96 dólares, y es una donación de la compañía de celulares que patrocina el evento. ¿Estaremos entre los más ricos, en los del primer mundo futbolístico o, acaso, en las naciones más pobres futbolísticamente?