Las elecciones para escoger la junta directiva de la Sociedad de Dueños de Caballos (2011-2012) terminaron con el resultado que habíamos vaticinado.
A pesar del “matraqueo”, al final se impusieron la sensatez, la lógica y la prudencia. Lo peor que pudo haber pasado era que perdiera la nómina blanca que, con Abraham Bárcenas a la cabeza, corría por la reelección.
La diferencia fue de 10 votos, suficiente para sellar la victoria y callar algunas voces disonantes que, si se hubieran quedado en su esquina y guardado silencio, a lo mejor la historia que estuviéramos escribiendo sería otra.
Desde muy temprano señalamos nuestro respaldo a la nómina que resultó ganadora, aunque sin caer en el error de hacerle propaganda y mucho menos volcarnos en contra del otro grupo porque, a decir verdad, en la lista de la papeleta roja había al menos seis personas que gozan de nuestro respeto y que han sido recíprocos con nosotros. Así que hubiéramos hecho mal con atacarlos de manera visceral, a la usanza de quienes insisten en emplear métodos de troglodita para alcanzar sus objetivos. ¡Gracias a Dios, volvieron a perder!
Pero valga la ocasión para señalarle a la directiva compuesta por Abraham Bárcenas, Roberto López, Eligio Ocaña Jr., Jorge Lau, Bernabé Pérez, Fernando Echevarría y Omar Hernández, así como a los asesores José Miguel Alemán, Alberto Paz Rodríguez y Luis Sherly, que los 89 votos que hubo en su contra son un indicativo de que no todo el mundo está contento o -en el peor de los casos-, que no todos los que dicen estar contentos lo están; así que a pelar el ojo y redoblar esfuerzos.