EFE
Los Titantes de Tennessee necesitaban una victoria para terminar la temporada regular de la Liga Nacional de Fútbol Americano como el equipo con el mejor récord y la consiguieron de forma brillante por 31-0 frente a los Vaqueros de Dallas.
Esta vez las estrellas no fueron su corredor Eddie George, que terminó con 83 yardas avanzadas por tierra, o mariscal de campo Steve McNair, que lanzó para 188 yardas, el factor triunfo estuvo en el trabajo excepcional que hizo la defensa en el tercer cuarto para darle a los Titantes un parcial de 24-0 que sentenció el partido después de haber terminado la primera parte con 7-0.
George fue el que abrió el consolido el marcador al comienzo de la segunda parte con una carrera de 11 yardas en la primera posesión de balón de los Titanes para que luego surgiese la figura del defensor Henry Ford que recuperó un "fumble" y se fue hasta la zona de anotación para sentenciar el partido con un 20-0.
"Las acciones defensivas fueron las que nos permitieron con las perdidas de balón de los Vaqueros conseguir los puntos del triunfo que necesitamos para completar una gran temporada", declaró Jeff Fisher, entrenador de los Titanes, que mejoró su marca a 61-45, la mejor en la historia del equipo, superando al legendario Bum Phillips.
Pero el efecto más importante del triunfo fue que dejó a los Titanes con la marca de 13-3, la mejor de toda la liga y les permitió descansar de la primera ronda de la fase final del campeonato, que ahora les tocará jugar a los Cuernos de Baltimore, y tener la ventaja de campo por lo que resta de competición hasta que llegue el partido del Super Bowl.
"No hay nada como tener una semana de descanso después de haber jugado el último partido de liga", destacó Fisher. "Ahora podremos reagrupar nuestras fuerzas tras la gran marcha que hicimos durante los 16 partidos de la temporada regular".
El título de campeones de la División Central de la Confederación Americana de Fútbol (AFC) fue otro de los efectos que tuvo el triunfo de los Titanes, que lo ganaron por primera vez desde la temporada de 1993 y la tercera en toda su historia desde que se formaron como los Petroles de Houston.
La baja temperatura de varios grados bajo cero que se dieron en el Adelphia Coliseum afectó por igual a los dos equipos en la primera parte cuando los Titantes perdieron cuatro veces la posesión del balón.
Pero mientras los Titanes surgieron en la segunda parte como auténtico equipo ganador, los Vaqueros (5-11) confirmaron la mala trayectoria que habían tenido durante toda la temporada, la segunda peor en la historia del equipo desde que fue comprado en 1989 por el dueño Jerry Jones cuando sólo consiguieron un triunfo en 16 partidos.
"No hay nada que decir, las lesiones y otros problemas no nos permitieron realizar el juego que todos esperamos al comienzo de temporada y ha llegado la hora de analizar con total tranquilidad cuales son los pasos y cambios que tendremos que realizar de cara al futuro", declaró Jones.
El primero y más importante será buscar el jugador que pueda ocupar el puesto del hasta ahora titular mariscal de campo, Troy Aikman, que no pudo jugar por segundo partido consecutivo al no haberse recuperado de la última contusión que sufrió y que lo ha colocado a las puertas de la retirada.
Mientras los Titanes dejaron felices a los 69.000 espectadores que llenaron el campo para irlos a ver y les garantizaron por primera vez en la historia del equipo la posibilidad de verlos jugar todos los partidos de la fase final como locales.