@KarolElizabethL
Mariano Rivera Jr. tiene un nombre que de por sí ya está vinculado con el béisbol. La responsabilidad para el joven es mayor, precisamente, porque así se llama su padre, el mejor cerrador de todos los tiempos.
Ayer, el pequeño “Sandman”, como lo bautizaron en Estados Unidos, fue elegido por los Nacionales de Washington en la cuarta ronda del draft, pique 134.
¿Será un buen comienzo para Rivera Jr.?
Pues en primera instancia sí, porque el primogénito de Rivera quiere tener su propia reputación lejos de la de su renombrado padre.
Jugar para un equipo diferente a los Yanquis de Nueva York es una manera distinta de empezar a construir su fama.
En 2014, Rivera Jr. fue seleccionado por los Yanquis de Nueva York, pero en la ronda 29, por lo que el joven decidió regresar a la universidad y mejorar sus números. En ese entonces, su elección fue vista como un favor a un jugador legendario dentro de la organización.
No obstante, Rivera Jr. dejó claro que no se conformaba con poco. Él quería estar en el top-10 de las rondas del draft. Y lo logró.
Este año, el pelotero derecho, de 21 años, fue nombrado lanzador del año de la Conferencia Atlética Metro Atlántica, tras registrar marca de 5-7 y efectividad de 2.65 con el equipo de la Universidad de Iona.
El camino hacia las Grandes Ligas es largo y complicado, pero el Jr. deberá demostrar que el tiempo de su papá ya pasó y ahora es su turno.