Boca Juniors, con un gol de Martín Palermo en las postrimerías de su carrera, venció ayer a River Plate 2-0 y dejado a su odiado rival al borde del abismo, a un paso de la zona de promoción del torneo Clausura 2011.
El portero Juan Pablo Carrizo (minuto 28) en propia meta y Palermo (minuto 30), de cabeza, dieron la victoria al equipo boquense.
Hasta la apertura del marcador River controlaba el encuentro disputado en La Bombonera, pero dos fallos consecutivos le liquidaron, el primero con una insólita pirueta del guardameta que introdujo el balón en su portería y el segundo tras un descontrol defensivo que dejó a Palermo en posición inmejorable para cabecear el balón.
Frente a unos graderíos repletos de público, Palermo, el histórico goleador del Boca, cumplió el sueño de anotar y ganar su último derbi.
Y el resultado más temido por los “riverplatenses” se produjo después de que su entrenador, Juan José López, afirmara que su equipo no podía perder y sólo tenía dos alternativas frente a la difícil situación que atraviesa: "ganar o empatar".
River Plate lleva una racha negativa de siete años sin ganar en el mítico estadio La Bombonera, tras el triunfo que obtuvo por la mínima (gol de Fernando Cavenaghi), el 16 de mayo de 2004.
Con el tanto anotado ayer, Palermo suma nueve con la camiseta del Boca Juniors sobre River Plate y quedó a uno del brasileño Paulo Valentín, fallecido en 1984, poseedor del récord “auriazul” con diez goles.
Diez minutos antes de la finalización del partido, Palermo salió, entregó el brazalete de capitán a Juan Román Riquelme, fue sustituido por Lucas Viatri y la multitud, de pie, le ovacionó durante varios minutos.
"Nada se puede comparar con un clásico Boca-River. Esto es único. Agradezco a la vida haber jugado mi último partido de estas características con un triunfo. Era mi sueño. Mi último sueño como futbolista", dijo Palermo tras el encuentro.
En el caso de caer en la zona de promoción, River tendrá que jugar partidos extra ante un rival de la segunda categoría para evitar el descenso.