Nunca hay fracaso
Ayer escuchaba al estratega de la Sub-23, Julio César Dely Valdés, hablar de “desilusión” y no de “fracaso” tras la eliminación del combinado nacional del torneo Preolímpico.
Los seres humanos aprendemos también de nuestros errores y fracasos, pero para nuestro DT esta palabra no tiene cabida en su vocabulario, por lo que podemos definirlo como un ser perfecto e inequívoco. Él no tiene, me imagino, nada que aprender. Ya lo sabe todo.
Este equipo era para más
Sin duda, aunque Julio Dely se niegue a aceptarlo, este equipo Sub-23 tenía para hacer un mejor papel, por lo que decir que no se fracasó es una falta de respeto mayúscula para la afición. Si no hubo fracaso, es porque jamás se fijaron objetivos. Solo se fue a Carson, California, a participar no a clasificar a las semifinales ni a los Juegos Olímpicos de Londres. Entonces, ¿para qué gastar dinero en partidos preparatorios?
Conformismo barato
Es lamentable el ambiente de conformismo que reina en la Fepafut y en algunos medios de comunicación. Y si Panamá --ruego al cielo porque no sea así-- queda fuera del Mundial Brasil 2014, en la ronda que está por empezar, les aconsejo a los periodistas que no se molesten en ir a buscar reacciones al aeropuerto, porque Dely le va a salir con el cuento gastado de que en nuestro fútbol no puede hablarse de “fracaso”. ¡Qué disparate!