Castillo, qué mal.
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Pensé que lo había visto todo en mediocridad dirigencial. Pero Miguel Sanchiz ha quedado como niño de teta al lado del presidente de la Federación Panameña de Natación (FPN), Carlos Castillo, una persona que creí seria, pero cuya imagen se ha desmoronado tras conocerse que no era cierto lo que él venía pregonando durante todo este tiempo: que su hijo, Diego Castillo, y Edgar Crespo tenían su participación segura en los Juegos Olímpicos de Londres.
Tienes que irte, Castillo
Pero la falsedad de este aspirante a “dictador dirigencial” no es lo que me molesta, sino su falta de escrúpulos. Pudo él pedirle a la FINA los cupos vía universalidad, para que un tritón y una sirena panameños fueran a Londres, pero no lo hizo. Prefirió correr el riesgo de que nos quedemos sin representantes. ¡Si no va mi hijo, no va nadie!
Abran los ojos, señores
Espero que hayan personas decentes dentro de la junta directiva de la FPN, que le digan a Carlos Castillo sus verdades en la cara y que lo inviten a renunciar. Ya Castillo ha perdido toda credibilidad y eso no le conviene a una federación que necesita de gente honesta para salir del estado miserable al que la han sometido personas sin visión y que se conforman con las migajas que la actual directiva les da a ellos y a sus hijos.