La natación mendiga.
..
Triste es la situación de la natación nacional. Está llena de ineptos, incompetentes e hipócritas cuyas palabras no van acorde con su manera de actuar.
Es patético que el esfuerzo y la dedicación de Edgar Crespo no hayan sido valorados por Carlos Castillo y el grupo de ignorantes --en materia deportiva-- que lo acuerpan, quienes se supone debieron decidirse por la vía de la universalidad para asegurar la participación de este atleta ejemplar en los Juegos Olímpicos. Fueron mezquinos Castillo y compañía, que ahora, y muy descaradamente, se aferran a las sobras que pueda darnos el COI, luego de que la FINA confirmara que ningún panameño con tiempo B recibió invitación.
Lo que no supo hacer Castillo
El jefe de la natación nacional no supo separar al padre del dirigente. Su incapacidad dirigencial no le permitió hacerlo. Sé que la de él era una decisión difícil: le tocaba asegurar la participación de Crespo y de Panamá, para lo cual tenía que descartar a su hijo. Reitero, como padre, le era complicado, pero era (asegurar a Crespo) lo correcto, lo justo y lo que debió hacer al fin y al cabo.
El caso contrario
La pregunta que merodea en mi mente es ¿hubiera optado Carlos Castillo por la universalidad si en vez de Crespo hubiese sido su hijo el de mejor rendimiento? ¿Ustedes qué creen?