La jornada electoral en los estados mexicanos de Guerrero y Baja California Sur, para renovar sus gobiernos, comenzó ayer sin incidentes y con una alta participación, informaron las autoridades electorales estatales.
Al menos 1,8 millones de ciudadanos estuvieron empadronados y participaron en la jornada electoral en Guerrero y Baja California Sur, que concluyó a las 16.00 hora local (24.00 GMT)
En Guerrero, en el sur de México, los principales contendientes a la gobernación para el período 2000-2006 son René Juárez Cisneros, por el Partido Revolucionario Institucinal (PRI); Félix Salgado Macedonio, por la coalición Partido de la Revolución Democrática (PRD), el del Trabajo (PT), y el Socialista (PS), y Angel Pasta, por Acción Nacional (PAN).
Guerrero está gobernado de forma interina por Angel Aguirre Rivero, quien asumió el cargo tras la renuncia obligada de Rubén Figueroa Alcocer en 1996 después de la difusión de un video sobre la matanza de 17 campesinos perpetrada el 28 de junio de 1995 por policías municipales, y que altos funcionarios del gobierno pretendieron tergiversar.
En Guerrero, según las autoridades electorales, se instalaron observadores en los 3.867 mesas de votación en 76 alcaldías, existe un padrón electoral de 1.616.052 ciudadanos quienes podrán votar para renovar el Gobierno, todas las alcaldías y 46 diputaciones del Congreso local.
La principal disputa por el Gobierno de Baja California Sur, actualmente a cargo de Guillermo Mercado Romero, ser entre Antonio Martínez (PRI) y Leonel Cota (coalición PRD-PT), según estudios de opinión dados a conocer antes de los comicios.
En Baja California Sur se renovarán los 15 escaños del Congreso local, la gobernación y cinco alcaldías.
El padrón electoral en Baja California Sur está formado por 230.691 ciudadanos con credencial para sufragar, según las autoridades colocaron cámaras de video en los 517 puestos de votación en este estado.
Los observadores del principal partido izquierdista opositor se mantenían atentos ante cualquier intento de fraude en las elecciones ayer en dos estados para gobernadores, concejales y alcaldes.
El Partido de la Revolución Democrática (PRD) espera ganar en los estados occidentales Guerrero y Baja California Sur, situados sobre el océano Pacífico y donde hay numerosos centros turísticos, cifrándose allí esperanzas de un sostenido desarrollo económico.
Líderes del PRD insistieron en que tienen buenas oportunidades de terminar con el control que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) ejerce allí desde hace largo tiempo, siempre que las elecciones sean imparciales.
"No tengo la menor duda que ganaremos en Baja California Sur, siempre que nos aseguremos que las elecciones son limpias", dijo el candidato del PRD en ese estado noroccidental, Leonel Cot.
El PRI, que domina la política mexicana desde hace 70 años, sostiene que ganar estos comicios por las cualidades de sus candidatos y por la experiencia del partido en gobernar.
Los partidos opositores acusan desde hace largo tiempo al PRI de mantenerse en el poder mediante estrategias impropias, corrupción y fraude electoral. Pero en 1981 el PRI ganó siete de las 10 elecciones de gobernador, en unos comicios que diversos círculos calificaron como transparentes.
Las pasiones políticas son muy caldeadas en Guerrero, donde el PRD dice que decenas de sus simpatizantes han sido asesinados en los últimos años y muchos todavía recuerdan la matanza en 1995 de 17 campesinos izquierdistas en la pequeña localidad de Aguas Blancas, que obligó a la renuncia del entonces gobernador priísta Rubén Figueroa.
Desde lo ocurrido en Aguas Blancas, dos grupos guerrilleros han surgido en Guerrero y han emboscado con frecuencia a algunos de los muchos convoyes del ejército que patrullan el polvoriento interior del estado, donde campesinos indígenas invierten horas llevando agua a sus casas a sólo una hora en vehículo de donde miles de turistas disfrutan de cocteles "margarita" en la playa de Acapulco.
Los eventuales perdedores no pueden tomar los resultados con calma, especialmente si se detectan actos de fraude, como los que han empañado muchas elecciones en el pasado reciente de México.
Salgado rechazó aceptar su derrota a manos de Figueroa durante seis meses después que aspiró a gobernador de Guerrero en 1993.
Uno de los grupos guerrilleros del estado, el marxista Ejército Popular Revolucionario (EPR), dijo el jueves que saldría de sus escondites en las montañas si no se respeta el conteo de los votos del domingo. "Es una guerra... ha habido amenazas y todo en las comunidades, hasta amenazas de muerte", expresó el coordinador de campaña del PRD, Abraham García, en el mercado mayorista de indios mixteca del pueblo de Chilapa, a 60 kilómetros de la capital estatal, Chilpancingo.
Simpatizantes del PRD acusan a sus rivales del PRI de usar los puestos oficiales que muchos de ellos ocupan para ejercer influencia en las elecciones, distribuyendo paquetes de alimentos con las fotografías de su candidato adheridas y haciendo campaña después que el límite de tiempo oficial oficial expiró.