Perú podría tener en mayo comicios anticipados y en julio asumir el sucesor del debilitado presidente Alberto Fujimori, dijo ayer una legisladora oficialista, pero la oposición quiere que el mandatario dimita y que un gobierno de transición tome las riendas del país.
La confusión desatada por el anuncio de Fujimori de que no terminará su recién comenzado tercer mandato se agudizó también luego que la hermana del polémico asesor de inteligencia Vladimiro Montesinos, centro de la crisis, dijo que estaba detenido y pidió su liberación.
"El 28 de julio tendríamos que tener un nuevo presidente", afirmó en declaraciones radiales Martha Chávez, del oficialista partido Perú 2000 y una de las más cercanas colaboradores de Fujimori.
La legisladora agregó que el Congreso unicameral podría aprobar las leyes necesarias para la convocatoria a los comicios adelantados y subrayó que Fujimori debería mantenerse en su cargo hasta la asunción del nuevo gobierno.
Pero, dirigentes de la oposición no quieren que Fujimori sea quien le entregue la banda presidencial al nuevo gobierno.
Asimismo, analistas temen las graves consecuencias de un prolongado lapso hasta la realización de los comicios, bajo un gobierno que perdería mucha de su autoridad con el sorpresivo paso atrás del otrora arrogante Fujimori.
"Tiene que haber un presidente de transición y un gabinete de transición", explicó Alberto Andrade, alcalde de Lima y uno de los máximos referentes de la oposición.
La turbulencia política disparó ayer una caída de 5,72 por ciento en la Bolsa de Lima.
El gobierno peruano no tiene aún definida una salida a la feroz crisis en la que se hundió luego que Fujimori anunciara sorpresivamente el sábado que pediría se adelanten los comicios presidenciales de 2005, en los cuales no participaría.
De hecho, el primer vicepresidente de la nación, Francisco Tudela, se mostró el domingo más favorable a llamar a un referendo en los próximos 90 días para que la población decida primero si es necesario adelantar la elección presidencial.
Fujimori asumió en julio un inédito tercer mandato consecutivo pese a las denuncias de fraude electoral lanzadas por la oposición y en medio de violentas protestas callejeras.
El anuncio del mandatario ocurrió dos días después de la difusión de un vídeo en el que Montesinos, quien según analistas era el hombre más poderoso del país, aparece supuestamente sobornando a un legislador opositor para que se pase a las filas del gobierno.
La difusión de las imágenes fue un golpe para Fujimori, quien siempre defendió a Montesinos cuando medios de comunicación independientes lo bombardearon con acusaciones de dirigir escuadrones de la muerte, tener conexiones con el narcotráfico y un sinnúmero de actos de corrupción.
Para analistas, el país se hundió en un riesgoso vacío de poder que hace muy difícil prever cómo se resolverá la crisis.
"¿Quién controla el poder? Nadie... Ahora puede pasar cualquier cosa en este país", resaltó el analista político Fernando Tuesta, quien aseguró que el video fue sólo la gota que rebasó el vaso, ya que la principal causante de la crisis es la falta de legitimidad de Fujimori.
"Es un gobierno débil porque nació de elecciones cuestionadas. La legitimidad lo da la gente y la mitad de la población rechaza a Fujimori", agregó.