Elián González, el pequeño náufrago cubano que se ganó el corazón de millones en Estados Unidos y otras naciones, retornó ayer a su país, luego que el Tribunal Supremo pusiera fin a una batalla de custodia de siete meses entre su padre y los familiares del niño en Miami.
El Tribunal Supremo rechazó una apelación formal de los familiares del niño en Miami y un pedido de emergencia, presentados ambos ante el juez Anthony M. Kennedy, para posponer la partida del niño.
Minutos antes de la partida en un avión Lear Jet privado, Juan Miguel González, dijo que partía agradecido al pueblo estadounidense "por haberme finalmente devuelto a mi hijo".
"A pesar de todo el sufrimiento de mi familia, creo que esto me ha ayudado a conocer personas muy brillantes y muy hermosas en este país, espero que en un futuro pueda haber esta misma impresión entre nuestros países, Cuba y estados Unidos", agregó.
"Estoy muy feliz de poder regresar a mi patria. No tengo palabras con que agradecer", dijo Juan Miguel González, quien luego añadió en inglés "I am very happy to go home".
Voceros de los familiares en Miami expresaron su frustración y dijeron que el retorno de Elián a Cuba significaba poner al niño "de nuevo en una dictadura". En La Habana, el presidente Fidel Castro ha pedido calma a la población que se preparaba para el recibimiento.
La orden de un tribunal federal de apelaciones que impedía la partida de Elián vencía ayer a las 4 p.m. y antes de la respuesta de la Corte Suprema ya se habían hecho planes tentativos para un vuelo especial a La Habana desde el aeropuerto internacional Dulles de Washington.
El avión partió unos 45 minutos después de ese plazo, en un vuelo que durará tres horas hasta la capital cubana. Los planes de la partida fueron coordinados por Gregory Craig, el abogado del padre de Elián.
Siete meses de lucha de los familiares de Elián González en Miami, apoyados por el exilio cubano, para impedir que el niño regrese a Cuba, terminaron ayer en frustración, desolación y reproches, pero sin incidentes en la ciudad.
El avión que llevó al niño de seis años, con su padre Juan Miguel González, de regreso a Cuba sobrevoló el sur de la Florida en su ruta hacia La Habana.
Abajo, quedó una ciudad enormemente afectada por la saga de Elián, un exilio cubano indignado por lo que considera una traición de la administración del presidente Bill Clinton y una comunidad polarizada entre sus diferentes grupos étnicos.
Para Ninoska Pérez, la portavoz de la influyente Fundación Nacional Cubano Americana, "es lamentable que un niño que logró llegar a EU y que su madre murió en ese intento, sea devuelto a un sistema que lo privará de sus libertades más esenciales".
"Desde que Fidel Castro tomó las riendas de este asunto, su padre perdió la patria potestad", afirmó a EFE la portavoz del principal grupo del exilio cubano.
Tras la negativa del Tribunal Supremo, varias decenas de personas comenzaron a reunirse frente a la casa, en La Pequeña Habana de Miami, donde vivió Elián más de cuatro meses con su tío abuelo Lázaro González y su prima, Marisleysis.
"Hay que hacer algo, esto no se puede quedar así", gritaba un joven cubano incapaz de ocultar su indignación y cólera.
Las autoridades locales se mantienen en alerta, pero no se esperan incidentes como los que se produjeron tras el asalto el 22 de abril a la casa por agentes federales para sacar al menor por la fuerza y para reunirlo con su padre en Washington.