Irving Saladino anda en busca del camino de la victoria, intenta hallarlo, pero desde junio de 2009 no lo encuentra.
Ayer el campeón olímpico del salto largo volvió a padecer de los males que han influido en sus últimos descalabros: sus constantes faltas, y las dificultades en la carrera de aproximación a la tabla provocaron que quedara eliminado, a la primera de cambio, de los Mundiales de Atletismo Bajo Techo de Doha 2010.
Y es que, cuando de citas mundialistas en pista cubierta se trata, al atleta colonense la diosa del triunfo jamás le ha sonreído: en el 2006, en Moscú, perdió la medalla de oro por dos centímetros: un salto de 8,29 versus uno de 8,31 del ghanés Ignisious Gaisah lo separó de lo más alto del podio; en el 2008, una lesión le impidió asistir a Valencia y, ahora, en el 2010, faltas en su primer y segundo intentos, sumado a un modesto brinco de 7,80, en el tercero, hicieron que Saladino se quedara con las ganas de estar entre los ocho saltadores que hoy pelearán por la codiciada presea dorada. Un 7,88 hubiese bastado para estar allí.
¿Qué pasa? El entrenador Florencio Aguilar, con quien Saladino logró saltar sus primeros 8 metros un 10 de julio de 2004, lo tiene claro:“Precisamente, esto (la eliminación) no se debe a la falta de entrenamiento, sino de ritmo. Lastimosamente, esta fue su primera prueba del 2010, por lo que no hubo tiempo de hacer ajustes”.
Aguilar sostiene que el “gran defecto” está en los últimos cuatro o cinco pasos. “Lo noté bien (a Irving), con fuerza, pero aún no ha podido corregir ese detalle. En los Mundiales de Berlín, le ocurrió lo mismo. Le observé buena velocidad; allí, en el tramo final, él va a tener que ajustarse”.
El mismo “problema” que notó ayer Aguilar en Saladino, también fue observado por el entrenador cubano que, en su momento, estuvo a cargo de la preparación del legendario “jumper” Iván Pedroso. “Hoy mismo (ayer), Irving me llamó y me comentó lo que le había dicho el instructor de Pedroso, que tenía que mejorar la entrada al final”, contó.
Aguilar pide calma. No debe haber alarma. Para él aún hay mucho tiempo para corregir de cara a los Mundiales de Atletismo en Daegu, Corea 2011 y los Juegos Olímpicos de Londres, en 2012.
“Hay suficiente tiempo para mejorar, en las próximas competencias, él debe buscar la manera de lograr ajustarse”, dijo Aguilar.